jueves, 11 de octubre de 2012

Las ocho y media, oyendo a Kraus en el equipo.


Litesofía, 10 agosto 12
Las ocho y media, oyendo a Kraus en el equipo: “Aragón la más
famosa…”. Ayer en el baño dije a Juan, profesor en el Conservatorio:
“Donde hay música no puede haber nada malo”. Le gustó tanto la cita
cervantina que dijo que iba a anotarla. “Valencia, al sentir como
perfume…”. El día camina como un animal de carga que lleva a sus lomos
el universo. “Quisiera que me quisieras, pero si no puede ser…”.
¡Quién pudiera detener el carro que nos lleva! ¿Habrá un botón en
alguna parte escondido, que pueda detenerlo? ¿Y si, por azar, un niño
atolondrado tropieza en su carrera y diera con él?”. “¿Quién ha
sido?”. “¿Cómo fue?”. “¿Qué sabio ha dado con la tecla?”. Y, desde ese
momento, el mundo se detuviera como un tren en la estación.
¡Cuántos inventos son así, que por casualidad saltaron a la palestra y
desde entonces se conocieron y se atribuyeron al primero que los vio,
al que pasaba más cerca.

En el supermercado, esta mañana, saludamos a Pura.


Litesofía, 11 agosto 12
Fragmento
…
En el supermercado, esta mañana, saludamos a Pura, amiga de mamá.
“¿Cómo está tu marido?”, le he preguntado. Y es que Paco Castillo y yo
éramos concejales cuando don Miguel Trigueros era alcalde, el último
alcalde en Jumilla del franquismo.
“Dile a Paco si se acuerda cuando en la Sala de los Leones hubo que
nombrar Concejal de Festejos un año y nadie quería aceptar el cargo.
Don Miguel me miró y dijo: “Tú mismo, ¿qué te parece?”. Yo me resistí
como Dios me dio a entender, y mi tocayo, que era más festero y
conocía mejor a las artistas del momento, aceptó la Concejalía”. Creo
que nadie podía hacer mejor la labor que le fue encomendada.
A partir de aquel año, los Ayuntamientos fueron regidos por los
partidos más votados. Era el año 1976. El sistema cambió en un giro de
ciento ochenta grados. Otazo, Cruz Gil, Yagüe, Abellán, me vienen a la
memoria como primeras autoridades locales que siguieron en Jumilla

Las once, oyendo el reloj de Grúas Andaluza.


Litesofía, 12 agosto 12

Las once, oyendo el reloj de Grúas Andaluza, que es uno de mis
preferidos, aunque no lo diga, para que no se enfaden los demás, y se
rebelen: “Ahora no damos la hora, que la dé tu favorito”. ¿Tú crees
que los relojes no tienen alma? Yo creo que sí, que los relojes como
los libros, piensan y hablan entre ellos:
-A mí nunca me sacan y al que tengo a mi lado… ¿qué tendrá que yo no
tenga?, me gustaría saberlo.
Un día le dice:
-Hola compañero, ¿cómo te llamas? Siempre juntos y no nos conocemos.
-Yo soy “El Fundador del Opus”, ¿y tú?
-Yo “Crónicas Informales”.
-Veo que te sacan poco.
-En cambio a tí… ¿qué tienes para que te lean tanto?
-No sé, pero voy de mano en mano, ahora con uno, luego con otro...
Cosa de humanos: igual la toman luego contigo y a mí me dejan
descansar.
-¿Sabes una cosa? que a veces siento envidia; me gustaría ser yo el
preferido. Cuando alguien se acerca pienso: “Éste me va a coger”, pero
llega y te saca a ti.
-¿Será el título lo que les atrae?
-Algo será, que lo he pensado; por el nombre van a ti y no a mí.
-Debe de ser eso, que muchos tienen nombres atractivos que poco dicen
de lo que llevan dentro y los sacan también; si pudiera cambiar el
mío…
-¿Y qué pondrías en lugar de Crónicas?
-Algo así como ´La manera de no morir´ o ´Conmigo al Cielo´. No te
quepa duda que al libro lo sacan por el título que lleva en un noventa
por ciento.
-O por la propaganda que tiene. Hoy con la televisión, basta que lo
anuncien un par de veces para que la gente lo busque.
-Eso debe ser, amigo, que pocos leen por juicio propio sino por lo que
dicen otros. Somos así en todo: si hay dos niños y uno se llama Juan y
otro Aristófanes, enseguida éste atrae la atención de los que miran.
“¿Por qué no me miran a mí?”, se pregunta Juan. Hasta que cae en la
cuenta de que es por el nombre. “¿Por qué no me pondrían a mí
Nabucodonosor?”. Pero ya es tarde. “Es como el cuento del Conde
Lucanor: “¿Por qué te obedecen a ti y a mí no?”. Y le dijo la fórmula.
Y cuando quiso aplicarla en su casa, le dijo su mujer: “Eso se hace el
primer día; luego ya es tarde”.
-Es curioso, no había caído en el detalle, que parece que no tiene
importancia pero sí la tiene.
-¡Toma!, ¡como que es el ser o no ser! Ya viene uno, ya se acerca, ya
observa, ya lee los lomos… A ver si esta vez…
Pero no, como de costumbre, saca de su sitio al vecino.

Dijo Esquilo, dramaturgo griego...


Litesofía, 13 agosto 12, lunes, San Bernardo
Fragmento
…
Dijo Esquilo, dramaturgo griego, que “no es más sabio el que sabe más,
sino el que sabe cosas útiles”. El pensamiento tiene su parangón con
el barquero que lleva en su barca a un hombre que presume de saber
mucho, y cuando se levantan olas que hacen zozobrar la barca: “¿Sabe
usted nadar?”, pregunta el barquero. “No”, le responde aterrado el
sabio. “Pues entonces, de poco le va a servir lo que sabe”, termina el
gobernante tirándose al agua.
-¿Y a qué vienen tus comparaciones hoy?
-A tantas cosas se pueden aplicar… Supongamos que uno va por la calle
y de pronto se siente mal. Alguien grita: “¡Un médico, un médico, que
este hombre se muere!”. Pero llega tarde.
El hombre que acaba de morir, se las ve con un juez en otra parte, que
le apremia: “Diga en su defensa lo que tenga que decir”. Y él quiere
recordar en unos segundos cuanto hizo en su vida: bla, bla, bla. “Pero
“¿ayudó a sus hermanos?”. “No me lo pidieron”. “¿Hizo usted por
enterarse? Estaban bien cerca, a su lado, que gritaban pidiendo su
atención, su ayuda, ¿no los veía?”. “Pues, pues, la verdad es que no
los vi; estaba ocupado en otras cosas; así pude hacer un capital
respetable”. El juez lo mira con desprecio y termina: “Deje paso a
otro, que su juicio ha terminado”. “¡Fuera!”.
-No termino de comprender lo que quieres decir.
…
-Vamos a suponer que a una zorra la pones a guardar un gallinero, ¿qué
puedes esperar? Por mucho que busque el bien de las plumíferas,
cuando menos te cates acabará con ellas. Es su naturaleza y contra
ella no podrá luchar.

¿Subimos la temperatura, Eliseo,...?


Litesofía, 14 agosto 12
Fragmento
…
-¿Subimos la temperatura, Eliseo, que les hundamos la Feria?
-Que no pase del susto, Afrodisio, que ya tienen bastante con la Bolsa.
-Con la Bolsa arriba o con la Bolsa abajo, la gente va de fiestas, Eli.
-¿Es que sientes envidia de los que luchan por sobrevivir? Siento un
tonillo en tus palabras como de resentimiento.
-¿Quieres que te sea sincero? Yo subiría a cincuenta grados desde
Galicia a Almería, desde Gerona a Huelva, sin olvidarme del centro.
-¿Y a qué es debido, Eliseo? Veo que guardas algo inconfesable.
-Te lo diré, Afrodisio: Dejé mis ahorros, conseguidos con sudor y
lágrimas durante mi vida, a mi mujer, y ahora los gasta sin medida en
viajes y en joyas ¿No voy a querer que se le amargue la fiesta?
-El muerto al hoyo y el vivo al bollo, Eli. No mires para atrás, que
aquello ya pasó para nosotros. Aquí a rezar. Piensa que la soledad es
mala y hay que vivir con los demás para sobrellevarla.
-Es que mi señora no se conforma con tener compañía, Eliseo; tiene que
gastar con mi vecino mis ahorros. Ya sé que no están bien estos
sentimientos, pero no puedo evitarlos. Quisiera que de tanto calor
nadie pudiera salir de su casa, y que las puertas y ventanas
estuvieran tan cerradas que nadie pudiera comunicarse.
-Tú lo que quieres, Eli, amigo mío, es que mueran Sansón y los
filisteos, que no quede nadie para contarlo.
-Tendré que confesarme, pero es así. Yo creía que aquí se estaba libre
de esos malos pensamientos. Y veo que no, que sigue uno igual que
abajo, por no decir peor. ¿Cómo podría yo desde aquí matar a una
persona?
-Pero, Afro, tú deliras: tenemos que querer a los demás.
-Teorías, todo teorías.
-Las personas deben tener un envejecimiento saludable; y este se
consigue con una actitud positiva ante la vida.
-Pero es que mi mujer…
-Hay que dar vida a los años con ejercicio físico, con relaciones
sociales, etc.
-Ay, Afrodisio, veo que lo mío es envidia, hay que llamar a las cosas
por su nombre: que veo que van a inventar la forma de volver otra vez
para atrás, como un rebote que han visto que fue lo del bing-bang en
el Universo, y a mí no me ha cogido.

-Cuántos quisieran tener a dónde ir cuando se levantan.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 15 agosto 12, Virgen de la Asunción
Fragmento
…
-Cuántos quisieran tener a dónde ir cuando se levantan.
-¿Y tú cómo lo sabes?
-Como ahora todo son encuestas, preguntan a los que pasan: “¿Usted es
feliz con su trabajo?”. Y unos dicen que sí, pero más dicen que no. Si
preguntan a dos mil personas y cien dicen estar conformes con lo que
hacen y mil novecientos dicen lo contrario, ya saben que: “El cinco
por cien quiere su trabajo y el noventa y cinco no lo quiere”. Son las
estadísticas.
-En las estadísticas, Froilán, puede haber mucho camelo. Primero que
la muestra debe de ser amplísima, y segundo que debe ser imparcial. En
televisión suelo ver el programa “Intereconomía”, donde se hace una
pregunta para que responda el público. Unos dicen que sí a la pregunta
y otros que no. Antes de saber el resultado, es fácil saberlo. Yo me
río de estas estadísticas: “¿Va a sacarnos de la crisis este Gobierno
de Rajoy?”. El Sí empieza a subir como la espuma y el No a quedarse
atrás. El final es obvio: un noventa por cien dice que sí, y el otro
diez por ciento dice que no. Son preguntas de cajón.
-Algo así como si preguntan por Navidad: “¿Quiere usted que le toque
la lotería?”. Antes de contestar se sabe la respuesta. Son
estadísticas de pacotilla, poco serias, poco fiables. Ni se sabe a
cuántos preguntan, ni a quién preguntan. No sé cómo no se quejan los
que siempre salen en el lado negativo.
-Sale una joven que dice: “Pues sí, Antonio –Antonio es el que dirige
el programa-, la pregunta es si se puede ser Ministro diciendo
cónyugue y contradecido, y en estos momentos dicen que “No” el 89% y
que “Sí” el 11%. Y es que el tal Antonio Jiménez, pillo él, hace lo
que Juan Palomo: “Yo me lo guiso y yo me lo como”.

Ayer fuimos mamá y un servidor...


Soflama, 29 noviembre 10 : Si yo fuera Presidente para
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 agosto 12
Fragmento
…
Ayer fuimos mamá y un servidor a la Misa de la Residencia de ancianos.
En la puerta pedía una señora que andará por los cuarenta. Nos
conocemos de otros días. Sé que vino de Rumanía, que tiene dos hijas
pequeñas y que su marido recoge chatarra y la vende como puede; que
están en una casa de alquiler con otras dos familias como ellos,
compartiendo los servicios de cocina y baño por pagar la tercera
parte.
Le pregunté por su nombre y me dijo que se llamaba Llina.
-¿Ha dicho Lina? -le dije yo.
-No, Llina -contestó ella.
-Se parece mucho al nombre de mi hija.
-Pues conmigo ya tiene dos -me dijo sonriendo.

¡Cómo me gustaría, Llina, ofrecerte cada mañana tu desayuno! Si fuera
Presidente del Gobierno, que tanto gasta en viajes y en servicios
oficiales que no sirven de mucho, por no decir de nada, yo crearía un
Ministerio para los pobres como tú, que viven de limosna.
Su misión sería ayudaros a criar a vuestros hijos sin pedir. ¿Qué le
supone a un Presidente de Gobierno la comida de los pobres que piden
por la calle? Sí, Llina, si yo fuera Presidente, crearía un Ministerio
de ayuda a las familias pobres. O lo cambiaba por otros poco
productivos. ¡Cuánto dinero se tira por las alcantarillas sin fruto
ninguno, Llina, cuando se podía remediar tanta miseria! ¡Con lo fácil
que sería dejar un año de gastar en cosas innecesarias!
-¿Y entraría en ese nuevo Ministerio la ayuda a los pobres?
-Claro, Llina, ese sería de los esenciales o básicos, porque somos
todos hermanos, de una misma familia. Dejar de gastar un año sería
dejar de atender cosas que podemos pasar sin ellas. Y no digo más, que
es fácil de comprender lo que eso incluye: Entraría lo que gastan los
Partidos políticos en propaganda. Con lo que se gasta en publicidad ya
teníais vuestro problema resuelto por unos años. Y si al final no
había suficiente, con lo que se obtuviera en un partido de fútbol os
sobraba para el resto de vuestra vida. Nos olvidamos fácilmente que
somos humanos y hermanos de la misma raza cuantos nacemos de vientre
de mujer.

Agosto ve desde una atalaya.


Soflama, 30 noviembre 10 : Y él se siente importante para
Litesofía, 17 agosto 12, Feria en Jumilla

Agosto ve desde una atalaya que pronto se van las vacaciones.
-¿Qué ves Agosto? Dínoslo.
Y él, por un instante se siente el más importante de todos los meses del año.
-No tengáis prisa; no seáis impacientes, que todo llegará. Y se da
unos paseos sin abrir la boca, con tufos de gran señor.
-Todo llegará, no os pongáis nerviosos. Y vuelve a mirar hacia
Septiembre: -Todo lo veréis a su debido tiempo, que todo llega presto
y se marcha raudo.
-Dinos qué ves, Agosto, tras de la esquina.
-Pronto lo veréis vosotros, que yo no podré impedirlo.
-¿Ves también un poco más allá? ¿Ves qué viene con Octubre?
-No, hermanos, por más que me estiro no alcanzo a ver lo que viene;
ese saco está cerrado aún a cal y canto. Ahí es nada, saber qué nos
traerá Octubre, ¿qué más quisiera yo? Pensemos que será como los otros
meses que se fueron.
-El Sol debe pasarlo bien con sus planetas y satélites girando como en
un baile. ¿Lo veis cansado acaso? Miles y millones de vueltas y él tan
feliz como un padre que ve jugar a sus hijos cerca. No esperemos que
Octubre sea distinto.
-En agosto, los días se acortan y en enero se alargan. “¡Date prisa!”,
parece decir el Sol cuando la Tierra camina a su solsticio. Y luego,
cuando pasa el año, le pide que aligere el paso hasta el equinoccio de
marzo para compensar el paso que trae.
-¿Tú crees que la Tierra afloja el paso unas veces y que otras lo acelera?
-Sin duda.
-¿Entonces es el Sol el que gobierna?
-Sin duda también. Él en el centro dirige la operación. Algún día,
roguemos que sea lejano, se hará viejo y se dormirá, y cuando
despierte, si despierta, verá que cada uno de sus hijos se escapó por
Dios sabe dónde.
Pero no pensemos en tal desastre, que al fin y al cabo el sol es como
un padre en la familia y antes perece que olvida a sus hijos. Hay un
valor en nosotros, en todos, y en el Sol también, que es la
responsabilidad. Lo llevamos en la sangre y todos somos responsables
en el rol que desempeñamos, que ejercemos, que nos han dado.
¿No ves en la función que realizamos en la vida que cada ser -pequeño,
grande, duradero o corto en el tiempo, animal o vegetal- obra con un
compromiso? Con el ser recibió la responsabilidad. Y el Sol no deja de
ser un actor en la función. ¿Cómo no va a ser responsable? Si quedara
tan sólo una milésima de segundo dormido, el mundo se perdería. Fíjate
si puede el Sol dejar a sus planetas, satélites y cometas fuera de su
atención.

En Misa de ayer...


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 20 agosto 12, San Bernardo, lunes.
Fragmento
…

En Misa ayer, con los frailes del convento, pensaba yo, no sé por qué,
que no siempre sabemos dar lo que nos pide la sabia naturaleza.
-¿Y qué es lo que pensabas?
-Si era mejor en la enseñanza el premio o el castigo.
-¿Y…?
-El maestro, la maestra, se las ve con niños y niñas por educar. Igual
que el médico cura al enfermo y un abogado aplica leyes para hacer
justicia, su papel no es emplear la fuerza para mantener a los niños
quietos, ni tampoco dar estampas a los que estén callados.
-¿Entonces?
-Su labor es educar con inteligencia.
-Explícame eso.
-El maestro nunca debe ponerse nervioso ante el desorden. Debe sonreír
desde un plano superior y ver cómo actuar para que el desorden se
convierta en trabajo.
-¿Cómo?
-Con tacto, quitando y poniendo. Los niños son arcilla y el maestro
debe sacar de ella un hombre, una mujer, a fuerza de retoques. Cuando
empieza el Curso, el local se llena de materia bruta, de niños que no
saben las buenas cualidades que encierran; necesitan que los hagan,
que les den forma dirigiéndolos en suma, para que se vayan haciendo
hombres y mujeres que tienen que incorporarse en la sociedad.
-¡Qué función tan exquisita y delicada la del maestro!
-Y tan noble. El maestro cuando se hace cargo de unos niños, debe
saber a dónde quiere llegar con ellos; debe saber lo que tiene delante
y lo que debe entregar luego, creando virtudes y quitando vicios que
tienen. Lo ideal será no quedarse corto, ni empecinarse en que dé lo
que no puede dar.
-¿Y no sería mejor que la educación corriera a cargo de la familia y
los conocimientos de la escuela?
-Muchos padres no están preparados para educar a sus hijos y delegan
en un profesional. Lo mejor es un contacto permanente de familia y
escuela para actuar de acuerdo. Jamás mirarse como enemigos ante el
niño que quieren educar.

El Roalico de Santana, martes, las diez.


Litesofía, 21 agosto 12
Fragmento
…

El Roalico de Santana, martes, las diez. Como martes, hemos ido al mercado.
Estoy en la terraza del comedor, oyendo música que me llega del
equipo: “No sé qué va a ser de mí, no sé, no sé qué va a ser de mí…”.
Poco optimista como ves. Es un CD que he puesto al azar entre los
muchos que hay cerca. Hoy la música está en todas partes. ¿Quién no
dispone de un tocadiscos? Creo que la música hoy, como tantas cosas,
se ha vulgarizado: nadie carece de ella.
Sería una profesión rentable la de grabar un disco si luego se
vendiera. Pero están las copias y resulta que no es así. Por eso los
cantantes se quejaron en su día: “No podemos vivir”. Y el Gobierno
Zapatero los indemnizó. Se llamaron “los de la ceja”. Y a cambio le
prometieron su voto: “Tú nos das y nosotros te mantenemos”. Un juego
que surgió sin muchas discusiones.
A los artistas del cine les pasó otro tanto: “Os doy si luego me apoyáis”.
Con la competencia de las películas americanas, traspirenaicas y
orientales, se vieron los del gremio a punto de perecer. “No os
apuréis, entrad también vosotros en el grupo de la ceja”. Eran pactos
de silencio, pero pactos reales.
-¿Y con qué dinero pagaba el Gobierno a los del gremio cejil?
-Con tu dinero y con el mío, Braulio, con el dinero de los impuestos.
-Pues no veo que sea honesto esa compra de votos. ¿Y el pueblo veía
con buenos ojos que se gastaran los impuestos en músicas celestiales?
-Es así la democracia: los votos son los que cuentan. Con un voto más
que el contrario, solo con un voto, se convierten en los dueños del
país.
-¿No sería más justo votar por todo, según se fuera presentando?
“¿Ayuda a los del cine?”. A votar. “¿Ir a una guerra?”. A votar.
“Prohibir fumar?”. A votar. Votar por todo. Y no dejar que hagan
durante cuatro años lo que les dé la gana. ¿Tú crees que pueden
disponer que se quiten los Crucifijos de las escuelas? ¿O que tiren la
Cruz del Valle de los Caídos? ¿O que se hable en la lengua que les
guste?
Suponte que dicen: “A partir de mañana, que nadie coma arroz”, ¿qué
van a hacer los que viven de su cultivo? ¿O carne?, ¿qué van a hacer
los carniceros? O leche, ¿tú crees que porque hayan ganado unas
elecciones para gobernar el país durante cuatro años pueden hacer lo
que quieran?
-Muy difícil lo veo, Benito.

-O con la propia casa.


Litesofía, 22 agosto 12
Fragmento
…
-O con la propia casa, que oyendo música, viendo tele o haciendo lo
que te guste hacer, quedas bien servido.
-Eso es una verdad como un templo, Raúl: Lo que tenemos a mano no lo
valoramos. Pongamos sin salir de la Región. Habiendo tantos lugares
para ir, tantas cosas para ver, tantos rincones con historia, tantos
museos, ríos y montañas, bosques y sendas para recorrer, ¿para qué
salir en avión, en tren o en barco a otras latitudes? Debíamos pensar
mejor ciertas actitudes.
-El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Así
que no le des vueltas, que es predicar en desierto.
-Es que con cambiar de casa o de ocupación, ya se disfrutan las vacaciones.
-Y con no hacer nada.
-A esos que se conforman con no hacer nada, yo les propongo no dejar la cama.
-¡Qué hartazgo! Pero, oye, si quieren recuperarse del trabajo, que no
se levanten en cinco días.
-¿Y si tienen familia que quiere estar con ellos?
-Que hagan un programa de cosas para ver en la ciudad: Museo,
estación, campo de fútbol, mercado, etc. Sobran días para un puente
corto. Organizarse es lo mejor. Lo que digo es un ejemplo para una
familia normal con hijos pequeños. Cada caso puede ser distinto. Por
ejemplo, dos familias pueden disfrutar juntos el mismo programa,
siempre sencillo, variado y tranquilo.
-Con poco se puede hacer mucho. Los niños quizás que necesitan menos
de lo que tú les ofreces. Tal vez lo que desean es quedarse en casa.
-¿No será que esos viajes los programamos para nosotros mayores?
-Es que hasta cambiar de domicilio, por cerca que se encuentren, puede
ser un aliciente singular para disfrutar de lo que no tenemos.
-Como esperes las vacaciones para descansar y tu mujer sea viajera, no
te canses que habrá viaje en la casa.
-Pues callemos.

El calor de la calle se estrella en los cristales.


Litesofía, 24 agosto 12, San Bartolomé
Fragmento
…

El calor de la calle se estrella en los cristales, como las moscas en
la celosía de mi jaula. Creamos ambientes distintos a menos de un
centímetro, temperaturas diferentes a voluntad. “Tú ahí, que aquí
mando yo”. Como los soportales en algunas ciudades, que guardan de la
lluvia: “Llueve, llueve, que yo no me mojo”. O los invernaderos, que
guardan las plantas del granizo.
-Es que el hombre es inteligente.
-Hasta que se enfadan los elementos, que, si nos pasamos, con un
ligero coletazo saltamos por los aires. ¿Qué puedes hacer contra las
lluvias torrenciales? ¿Contra un volcán que vomita fuego? ¿Contra un
seísmo que sacude una ciudad como si fuera de papel? ¿O si subiera el
sol unos grados? ¿O…?
-No sigas; lo mejor es llevarse bien con quien te puede. Ya lo dice el
refrán: “Si no le puedes al enemigo, únete a él”. No se trata de
humillarte, pero sí de guardarle el aire. Tú en tu casa y yo en la
mía, sin provocaciones pero sin perderlo de vista. No vas a decir: “Yo
te puedo y tú a callar”. Si sabes que es más fuerte, lo más sensato es
no pisarle el rabo.
-¿Qué rabo le vas a pisar?
-Es una metáfora. Mi gata Sara me deja acariciarla, pero si la piso
salta como una fiera y hasta me araña. Así es la Tierra: No te pases
que te enseñará los dientes.
-¿Qué dientes te va a enseñar?
-Otra metáfora. ¿Cómo va a tener dientes la Tierra?, pero tú me has
entendido. Si la enfadas, atente a las consecuencias. Tú con el
prójimo guárdate de molestarlo. Y más sabiendo que puede más que tú.
Como la mujer, si te dice que te tires por la ventana, reza por que
sea baja la ventana.
-Hombre, no saques las cosas de quicio. No creo que tenga que ver la
mujer nada aquí. Ella en sus cosas y tú en las tuyas, aunque viváis
juntos. No quieras usurpar el terreno que le corresponde.
-¿Y los moros fundamentalistas?
-Ellos son ellos y nosotros aquí, allá cada cual.
-Eso era antes. Pero ahora andamos revueltos. Llévate cuidado, que
miran de una forma… “¿Decías algo?”, parece que te preguntan. Ojo con
los moros y las moras que hasta te leen los pensamientos.
-¿Y si pasas de ellos?
-Como ellos no quieran pasar se meterán contigo. Saben muy bien que
vivieron en España muchos años y que es suya la Giralda de Sevilla, la
Mezquita de Córdona, la Alhambra de Granada y otros monumentos y no
pararán hasta que vuelvan a ocuparlos.
-Nos hemos salido del tiesto, Bruno.
-Tú en tu casa y Dios en la de todos Y así y todo, cuidado con ofender.
…

Mira, Julián, delegar en las fuerzas armadas...


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 agosto 12
Fragmento
…
D-Mira, Julián, delegar en las fuerzas armadas el Gobierno, es
resolver por medios militares una situación que se le escapa; o sea,
por las bravas o a la fuerza.
I-No lo veo mal, Tadeo.
D-Pero en una democracia, estas medidas se reservan a situaciones
puntuales, cuando ya no caben otras.
I-¿Te parece poco que entren a los Supermercados a robar como si fueran su casa?
D-La medida de fuerza se debería tomar para la ocasión, y una vez
resuelta volver a su sitio y esperar otra imposible de resolver para
el Gobierno.
I-¿Y… no es ésta una de esas situaciones?
D-No, querido: prevenir es otra cosa. Si se moviliza el Ejército, la
democracia se convierte en dictadura pura y dura, como en esos estados
bananeros que hay por América.
I-Pero que se asalten los comercios y se robe impunemente… ¿Por qué no
se toman otras medidas?
D-Pues no, que mañana serán chalés, pasado casas y luego personas. Que
una cosa es gobernar en democracia y otra vivir en Venezuela, donde se
manda por decreto y el que no obedece al paredón.
I-Difícil gobernar en democracia. Pero si la votamos un día, tendremos
que cumplir sus leyes. Que nada más cómodo para unos gobernantes que
dejar al Ejército que gobierne por ellos y ellos de rositas al Caribe.
D-Que te chuleas, te suelto los perros. Pero devuelto el orden, los
perros atados otra vez y a esperar que otros –o los mismos- se
desmanden de nuevo. Que dejarlos sueltos por si otro colectivo –o el
mismo- se subleva, no me parece ético.
I-Ya, ya, lo que veo es que el problema de fondo es si seguir en
democracia o volver a lo que tuvimos.
D-Más o menos de eso se trata.
I-¿Sabes lo que te digo, que si las cosas no discurren como deben por
las buenas, había que probar por las malas.
D-¿Es que tú eres partidario del “ordeno y mando, Julián”?
I-Es que si todo son revueltas, disturbios, motines y algaradas, no sé
qué decirte; que así no se puede vivir. Mira lo que tenemos: cinco
millones de parados y más guardias que civiles por la calle, ¿eso es
democracia? “Haz lo que quieras, pero ojo con no hacer lo que yo
digo”, ¿eso es democracia? “Te pago, pero debes enseñar lo que yo
quiero”, ¿eso es democracia? “Si no hay coeducación no te pago”, ¿eso
es democracia?
D-No te alteres, Fortunato, que te voy a denunciar.
I-¿Tú, que eres mi amigo?
D-Me pagan para eso, para cazar a los que se quejan, ¿de qué voy a
comer entonces?
I-¿Y eso es democracia?

Un matrimonio prepara los papeles para su divorcio.


Litesofia –entre literatura y filosofía-, 26 agosto 12
Fragmento
…
Un matrimonio prepara los papeles para su divorcio. No se entienden.
Aquel fuego que creían tener cuando se casaron, se había apagado, y
todo les molestaba. Lo que él hacía o decía, ella lo veía mal; y al
revés lo mismo.
Él tiene un amigo, al que le cuenta lo que le ocurre. El confidente,
queriendo ayudarle, le da unos consejos que debe seguir a rajatabla.
Ella ve raro que un día le regale flores. “A mí con flores, ¿qué
significa esto?”. Otro día que prepare el café y se lo ofrezca tras la
comida. Ella, con prisa, no se lo toma y lo mira con desprecio al
salir.
El marido quiere tirar la toalla y así se lo hace saber a su amigo:
“No puedo seguir, no puedo continuar”. “¡Sigue!”, es el consejo, “no
has hecho más que empezar”.
Ella, a falta de cariño en casa, lo encuentra en un médico joven del
hospital donde trabaja. “Tener a una persona que se preocupe de ti –lo
dice por el médico casado que busca distraerse con ella- es de
agradecer”, le cuenta a una compañera, que sabe de sus devaneos
extramatrimoniales.
Y más consejos y más desprecios, hasta que al fin…

Siempre se ha dicho que nos regimos las personas por el corazón o por
la cabeza. Pero creo que pocos se dan cuenta de que esa víscera
cordial y el mundo del razonamiento tienen vida independiente. Yo
puedo amar o no amar. Pero no puedo querer porque me conviene, o no
querer porque es más conveniente.

Me temo que los reyes de la historia, cuando los padres concertaban el
matrimonio conveniente para unir dos coronas, fueron poco felices.
¡Cuántos fracasos matrimoniales habría por no seguir las razones
imperiosas del corazón! El príncipe Felipe, presunto rey de España, un
día se casó con Leticia, periodista ella. En esos matrimonios se
encuentra quizás la verdadera felicidad de una pareja.

Don José Loncán Mur.


itesofía –entre literatura y filosofía-, 28 agosto 12, Martes, San Agustín.
Fragmento
…
Don José Loncán Mur, mi bisabuelo, guardia civil, se casó en
Molinicos. Allí nacieron mi tío Jesús y mi abuela Mª del Rosario. Qué
parecido les veo a los dos hermanos ahora recordando el retrato que
siempre vi en la habitación de mi abuelo José María: rostro fino y
duro, más parecido a Zoila que a mi madre.
Mi bisabuelo, don José Loncán Mur, por traslado sería, fue a Jumilla,
al Cuartel de la Guardia Civil, por el año 1880. Y aquí mi abuelo José
María Ortuño Gallar, conoció a la hija del guardia civil, teniente a
la sazón, que mostraba, por un retrato que se conserva, luenga y
poblada barba blanca. Mi tío Jesús por su parte se había casado con
Perpetua en Elche de la Sierra, donde establecidos, él como sastre,
tuvieron tres hijos: Antonio, Zoila y Pepe.
La hermana tomó otros derroteros. Residiendo en Jumilla la familia, y
a la edad de casarse, el destino le tenía reservado al joven José
María, que había de ser mi abuelo. Del matrimonio de la civilera con
José Mª Ortuño nació mi madre, Lina Ortuño Loncán. Lástima que su
madre murió pronto y mi abuelo se casó de nuevo.
Del nuevo matrimonio de mi abuelo nacieron Asunción –que aún vive en
Alicante- y Manuel, que murió por Barcelona. La boda de mi abuelo con
su segunda mujer no tuvo que gustarle a su cuñado –mi tío Jesús-. De
vez en cuando se desplazaba de Elche a Jumilla por ver a su sobrina.
La enemistad de los cuñados se mantenía, y él llegaba a la puerta y
preguntaba por su sobrina Lina. La llamaban, salía, se veían y él con
las mismas se volvía a Elche de la Sierra.
De aquí que mi madre y Zoila fueran siempre primas hermanas, del mismo
abuelo don José Loncán. El apellido Loncán se conservó en las dos:
Lina Ortuño Loncán y Zoila Loncán Carcelén. Antonio, hijo de Zoila, me
lo ha recordado a veces: “Tenemos el mismo bisabuelo”. A él, Antonio
García Loncán, le ha llegado por su padre el García -de Nicolás García
Blázquez- y el Loncán de su madre. Pero a mí, con mi abuela el
apellido se perdió en el camino.

El señor Mas...


Litesofía, 29 agosto 12
Fragmento
…

-El señor Mas o Menos ha dicho que se prohíbe el uso del español en Cataluña.
-Pero eso es ir contra la Constitución, Teodoro.
-Quiere desquitarse de los tiempos en que se prohibía en España otra
lengua que no fuera el español.
-Pero hay una Constitución que debemos obedecer. En la lengua hay que
hacer lo que ordena la Real Academia, que es su máxima autoridad, como
en la Iglesia lo que mande el Papa.
-Claro, es verdad: lo contrario es atacar a la Nación, a la Lengua o a
la Iglesia.
-Hay mucha semejanza: una da leyes para la Lengua, otra para la
Política y el Papa para la Iglesia.
-Hoy nadie quiere reglas, y menos ortográficas. Lo que suponga
esfuerzo se elimina y santas pascuas. ¿Para qué la hache muda de
hermano? ; ¿por qué ayer sin hache y hoy con hache? Quieren otra
prosodia. Pero eso sería pura ANARQUÍA, Teodoro.

Celebró la Misa don Evaristo.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 agosto 12, Jueves.
Fragmento
…
Celebró la Misa don Evaristo, compañero de Instituto que fue de mi
mujer en Orihuela, por el Curso 83-84. Tuvo que ser don Evaristo de
vocación tardía. Era profesor de Química y, de pronto, a sus cuarenta
años, dijo de irse al Seminario. Luego Sacerdote por el resto de su
vida. Yo que conocía su historia, lo miraba con interés.

“¿Cómo nace la vocación?”, me preguntaba viendo lo bien que le sentaba
la casulla en sus casi dos metros de alto. “¿Nace o se hace?”.
“¿Pensaría él siendo profesor en Orihuela que iba a ser Sacerdote
después?”. Misterios vocacionales que afloran y nadie puede
comprender.

Cuando vio a mi mujer la saludó atento: “¿Qué haces tú por aquí?”. Más
de un día volvieron a Murcia juntos en su coche. “¿Y tú?”, pudo
decirle mi señora recordando el Curso de Orihuela.

En el Ejército conocí a un Sargento que solía decir: “La infantería no
tiene obstáculos”, cuando algún soldado ponía impedimentos a una orden
recibida. Y veo que en la vida ordinaria ocurre lo mismo en momentos
puntuales. ¿Quién puede asegurar que de “esta agua no beberé” si el
destino le ordena lo contrario? Las mujeres, más avispadas que
nosotros, saben que todo es posible bajo el sol que nos alumbra.

Las pequeñas tiendas no podrán subsistir.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 31 agosto 12, San Viernes.
Fragmento
…
Las pequeñas tiendas no podrán subsistir entre los grandes comercios y
el mercado de los martes. ¿Qué no puedes encontrar en Mercadona, en
Dya, en Aldy? ¿Qué no venden los puestos de la Plaza? No sé qué
venderán las tiendas pequeñas que quedan en los pueblos. Quizás
artículos que se olvidaron por comprar, como sal, azafrán o un
detergente. La guerra es desigual, la de un David contra Goliat.
-Pero David venció al gigante cuando nadie lo esperaba. Cosas que
parecen imposibles se ven en la historia.
-No lo esperes aquí, que las tiendas terminarán desapareciendo. ¿Qué
pasó con los alpargateros cuando la gente dejó de usar los alpargates?
¿Y los cofineros cuando apareció el plástico? ¿Qué tendrán que hacer
los tenderos si nadie va a comprar a su tienda? Que tendrán que cerrar
el kiosco que les da de comer.
-¿Y de qué van a comer?
-Se irán al paro.
-¿Y de qué van a comer si van al paro?
-Ay, díselo a esos millones de parados que hay en España, que ellos te
lo podrán decir mejor.

-¿Es David que has nombrado el rey de los israelitas?
-El mismo, el que se casó con la mujer de Urías.
-Si tenía que nacer Salomón no pudo ser de otro modo.
-Ya has recalado en tus teorías deterministas.
-Todo lo vemos natural a posteriori: si ocurrió es porque tenía que
ser así. ¿Iba a pensar Fernando VII, padre de Isabel II, que su mujer
Mª Cristina –la del “me quiere gobernar y yo le sigo la corriente”-
se casaría a los tres meses de morir él con un tal Muñoz, guardia de
Corps, y que tendría ocho hijos en diez años que duró su reinado?
Luego se supo pero en vida ni su marido se imaginaba que su mujer le
iba a ser tan poco fiel.
-Es que los borbones fueron unos degenerados. Desde Felipe V, que
mandó Napoleón, al que tenemos hoy, salvo algunas excepciones, poco
hicieron por España.
-¿Y por qué se mantienen ya más de doscientos años?
-No escarbes, Julián, no escarbes en las heridas, que se pueden
infectar. Antes estuvo la rama de los Austrias y era lo mismo. Y antes
con la Reconquista, y antes con los visigodos… Las naciones necesitan
una cabeza que gobierne. ¿Tú conoces que alguien vaya por el mundo
descabezado?

-¿Pero qué gobierno ni qué ocho cuartos? Si te fijas no hacen falta
lupas para ver que los reyes se iban de caza o de juerga por la noche
y otros gobernaban por ellos. ¿Cómo iba a gobernar Carlos II si era un
muermo?
-Dejemos la fiesta en paz que puedes darte de bruces con los intereses
creados de don Jacinto y estos no te dejarán pasar.
-Pues cortemos y hasta mañana.

¿No lo sabías?


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 septiembre 12, Sábado
Fragmento
…

-¿No lo sabías? Hubo una Ministra que se premió a sí misma con un
millón de euros.
-Eso es ilegal, y hasta un delito castigado por la ley.
-Ella no quería oír, y ya sabes que no hay peor sordo que el que se
tapa los oídos.
-Pero la Ley no puede desoír lo que va contra ella.
-La ley de la selva: el que más puede se la lleva.
-¿Qué se lleva el más fuerte?
-Lo que esté en litigio. Que la ley te ampare: como no le puedas al
contrario date por muerto. ¿Qué pasó en Ghana y es una nación? Hubo
elecciones, venció un candidato y el otro dijo que quién era el guapo
que lo echaba.
-No me digas que eso ocurre en el siglo XXI.
-Y tantas cosas que no se saben… Antes decíamos: “No la hagas y no la
temas”, y ahora: “Tú hazlo, hijo, y si no te ven, eso que te
encuentras”.

-En Política, los años sólo son malos y peores. Este es el más malo de
los malos. O sea, malísimo.
-¿Y a qué se debe el honor?
-A que se ha quedado el Gobierno sin recursos, con millones de
parados, y no tiene más que deudas. Solo puede quitarnos del sueldo y
bajar las pensiones para seguir.
-Algo así como las sanguijuelas, que chupan la sangre o se mueren.
¿Qué pasará el año que viene?
-Irán agotando lo poco que nos quede y cuando se agote todo…
-Eso, eso, y cuando se agote todo…
-Nos ahogaremos como el loro del cuento.

-Hay males irreversibles en los que perecen hasta los que pensaban que
con ellos no iba el desastre.
-¿Y quién tiene la culpa del desastre, Constantino?
-La voracidad.
-¿Y quién es esa Señora?
-La voracidad es la insaciabilidad; es una enfermedad que devora al
que la posee y lo consume como el fuego. No sé si me explico.
-Creo que sí, Policarpo. Además, que debe ser contagiosa y te come la
razón. Cuando te posee, ya no ves lo que debes, todo se convierte en
egoísmo. Todo te parece poco y san para mí que los santos no comen.
¿Qué quieres que te diga?
-Que nuestros gobernantes deben padecer de esa terrible voracidad. Que
Dios se apiade de ellos.
-Y de nosotros.

A mí me parece bien que hayamos dividido el tiempo en años.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 2 septiembre 12, Domingo
Fragmento
…
-A mí me parece bien que hayamos dividido el tiempo en años, y estos
en meses, y los meses en días. De esta forma localizamos mejor los
hechos que realizamos. ¿Cómo si no íbamos a saber que en España
estuvieron los romanos cuando estuvieron, o que Colón descubrió
América cuando lo hizo? El hombre lo encasilla todo en el tiempo, como
las coordenadas geográficas con el espacio, para saber lo que ocurrió
cada año y en qué momento del mismo.

-Parece que no tiene importancia un simple calendario, pero con él
sabremos luego, dentro de cien o mil años, que tal día amanece sin
nubes, que tal otro llueve, o que ayer el Presidente del Gobierno
volvió al trabajo. El orden es necesario en la vida. Tú suponte que
buscas un botón en una tienda; si no estuvieran los botones en un
sitio, ¿cómo lo ibas a encontrar? Y fíjate que hablo de una tienda;
¿qué sería de tantos años si dijeras de encontrar acontecimientos que
ocurrieron? Unos dirían que los árabes pasaron su tiempo aquí; otros
que los fenicios; otros que los franceses, pero sin precisar si antes
o después que otro pueblo que se llamó cartaginés. Y así, todo tan
sencillo: lo ocurrido en el día tal se guarda aquí; lo que ocurrió
otro día, allí; lo de un año a continuación del anterior, por si hay
que consultar.

-Así somos cronistas de la historia. Un secretario celestial guarda
los hechos en cajas por fechas. A cada caja le pone el día, el mes y
el año, y lo guarda.
-¿Lo que ocurre lo guarda un ángel del cielo?
-Yo creo que sí, Cayetano, que yo no he estado más que en esta Tierra.
Es como si le preguntas a los peces qué han visto fuera del agua. Te
dirán que no han podido salir. Nosotros construimos autovías, puertos,
túneles, como Ángel, inventamos, descubrimos, y cada invento o
construcción tiene su fecha de venir al mundo. Un ángel cada día
guardará con cuidado lo ocurrido en ese día. Otro,, serafín o
potestad, guardará los días de un mes. Y otro de mayor rango guardará
los hechos ocurridos en los doce meses del año. Y así se irá guardando
la historia de lo ocurrido en el Planeta.

-Algo parecido pensé una vez con nuestras vidas: Un ángel recogía
nuestros hechos particulares cada día. Otro recogía los de cada mes.
Otro hacía lo propio con los de cada año. Cuando dejaba de dar tumbos
por estos andurriales, los ángeles de esta persona iban a un juicio
para que el Padre diera su veredicto: “¡Tú traes poco! ¡¡Fuera de mi
vista!!”. “¡Tú traes algo; sigue dos años más en el Purgatorio!”. “¡Tú
te has ganado el Cielo!: ¡Vivirás conmigo en el Paraíso!”.

Cuando no sabemos cómo llenar el tiempo...


Litesofía, 3 sept. 12

Cuando no sabemos cómo llenar el tiempo –como suele ocurrir en las
vacaciones o en la jubilación-, es conveniente buscarse ocupaciones
con las que uno se sienta, en cierto modo, obligado. Es una excusa
para no estar ociosos y, en lo profundo de la persona, sentirse feliz
de estar cumpliendo con un deber. ¿Qué otra cosa es la vida nuestra
que un compromiso con deberes que nos imponemos nosotros mismos?

Van a participar en una carrera.


Litesofía –entre…-, 6 sept. 12, Jueves.
Fragmento
…
Van a participar en una carrera. A los jóvenes les apasiona el
deporte. Y es bueno que lo vivan con ilusión. Sus años piden sentir
algo con fuerza, abrazar una idea; y es mejor que esa idea sea el
deporte y no la droga o el alcohol. Ser deportista les obliga a
sentirse en forma físicamente, lo que comporta renunciar a cuanto se
lo impida o les perjudique.
…

En su momento habló de su hermano. Su hijo es un punk; lleva coleta y
luce un pendiente diminuto en la oreja; sus ropas son de colores,
ceñidas y poco cuidadas. El día que le dio por afiliarse a este grupo
de jóvenes, su padre dejó de hablarle, por considerarlo una afrenta.
Más tarde entró por el aro y volvió a dirigirle la palabra.

Es el gran problema de que hablaba: choque generacional. Cuántas
discusiones y cuántos disgustos en las casas. No está mal del todo que
luzca su pendiente y sus adornos. El padre debe ser tolerante y
comprensivo en estos casos. Enfrentarse por la tremenda es perder en
todos los casos; aun cuando consiga que el hijo lo obedezca.
Recuerdo que una vez fue un joven vestido de esta guisa al Colegio:
-Venía a recoger un Graduado Escolar –dijo.
Don Francisco Sarabia, que estaba a mi lado, se le quedó mirando con atención.
-Pero, si no te había conocido –exclamó.
Había sido alumno suyo dos años atrás. Sonrisa por parte del
disfrazado jovencito.
-Es que con pendientes y ese pelo... –me atreví a sugerir yo- ¿cómo se
llama este movimiento? –seguí.
-Se escribe punk y se pronuncia pank –replicó.
Sarabia no salía de su asombro. Cuando nos quedamos solos, echamos
mano de un diccionario inglés. Sí, estaba allí la palabreja, pero nos
sorprendió saber que significaba “basura”. Tratamos de encontrar una
explicación.
-Quizás ellos –pensamos-, los componentes del grupo, no saben esto.
-O se enorgullecen de ser sucios, distintos, punk, con tal de ser
opuestos a los mayores, a lo que han encontrado, al orden establecido;
quizás sea una forma de distinguirse; quizás, en suma, la rebeldía
personificada. Su timbre de gloria sea ser punk, suciedad, otro.

Ayer leía a Unamuno.


Litesofía, 4 sept. 12
Fragmento
…

Ayer leía a Unamuno. Don Miguel fue un filósofo. Leía “Las
tribulaciones de Susín” de la revista literaria “Novelas y Cuentos”.
En una de sus páginas dice que don Quijote hizo a Cervantes, no al
revés. Yo también lo había pensado, y hasta lo tendré escrito en
alguna parte. Es como decir que América descubrió a Colón y no lo
contrario.

Los niños y los jóvenes hoy.


Litesofía, 5 sept. 12

Los niños y los jóvenes hoy, sin darse cuenta quizás, se rebelan
contra todo y contra todos. Son una generación protesta. Los mayores
toleran sus gustos, sus caprichos, sus gritos… Son dos mundos
antagónicos. La lucha generacional salpica a las familias. En muchos
hogares debe haber guerra, lucha abierta entre los miembros de la
familia.

Quiero ser amigo de la muerte.


Litesofía, 7 sept.12
Quiero ser amigo de la muerte. La hermana muerte de los franciscanos.
No sólo no temerla, sino amarla, desearla. Es bella la muerte: un
sueño tan solo, un cerrar los ojos, un descanso. Luego la sorpresa de
vernos otra vez. ¿Quién no desea que llegue este hermoso trance, la
muerte, el fin de todo aquí, el principio de la gran vida? Hay que
familiarizarse con la muerte; hay que desearla, soñar con ella, amarla
como algo fascinante y maravilloso.

Hace unos días leí un libro del filósofo alemán Schopenhauer. Decía
que la vida del hombre tiene cuerda para cien años; que si muere antes
es porque algo no ha funcionado como debiera; que el hombre está
programado para un siglo de duración. A esta edad el organismo se
debilita, las funciones del cuerpo se apagan y la vida, como un soplo,
se esfuma sin sentir, sin dolor, sin estridencias, como un suspiro. La
persona entonces quedaría con la palabra en los labios, sin terminar
un movimiento iniciado, sin advertir la presencia de su fin terrenal.
Nuestro cuerpo es una máquina, pues, con cuerda para un siglo;
procuremos mimarla y no forzarla demasiado para que llegue hasta el
fin. Y por otra parte, aprendamos a querer a la hermosa muerte, que
vendrá sin duda por nosotros.
…
Mi vecina María Dolores me hizo pensar esta mañana cuanto dejo
escrito. “Ars longa, vita brevis”, que dijo Cicerón. La vida nos
entretiene con ruidos de feria. En la feria que hemos pasado, los
altavoces llevarían música a María Dolores a través de sus ventanas.
Es la feria de agosto, que se instala justamente allí, al lado de su
casa. Noches de júbilo para los jóvenes, de ruidos, de tómbolas, de
ruedas. Otro motivo más para sentir con angustia dolores en
cervicales, de saberse a un paso del fin.

La vida es cruel a veces. Se recrea ofreciendo situaciones tristes.
Cuando todo está dispuesto para una borrachera de placer, sentimos con
angustia que nos hemos quemado en los preparativos, que nos duele el
estómago, que los dientes no responden, que las fuerzas faltan. C´est
la vie, pero es triste. Hay que hacerse amigo de la hermana
“Huesecitos” y no apegarse demasiado a las cosas terrenales.

¿Hemos llegado a la monotonía?


Litesofía, 9 sept. 12
Fragmento
…

¿Hemos llegado a la monotonía? La vida del verano toca a su fin.
Primero hubo proyectos: ir a Santana, bañarse en la piscina, ver a los
primos… o ir a la playa; después hacerlos realidad. Pero en medio cabe
el peligro de la rutina, por iguales y plenos.

Hay que huir de la monotonía, que puede conducir al aburrimiento. Hay
que inventar, para que haya sorpresas: en las comidas –cambiando de
lugar, por ejemplo-, en los juegos, en los trabajos, piscina,
lecturas. Días ocupados, y siempre nuevos, distintos. Ahí puede estar
la clave.

Mamá, de habitación en habitación, escucha música clásica.


Litesofía, 11 octubre 2012
Fragmento

Mamá, de habitación en habitación, escucha música clásica: “Pon música
de la que a mí me gusta”, me dice. Se oye en toda la casa, sin
estridencias, una de las “Melodías más bellas del mundo”: Danza eslava
nº 1 en Re mayor. A los jóvenes les agrada más otra música. Prefieren
canciones de ritmo trepidante, que escuchan en discotecas.

La música es necesaria. Los Centros docentes deben tener hilo musical.
Siempre será un sedante para los nervios. La casa alegre que debe ser
la escuela, no puede estar ayuna de música. Los niños deben entrar con
música al Colegio y deben salir escuchando música, y casi diría que
deben trabajar con música. La música alegra el trabajo y el espíritu.
Sólo que hay que escogerla bien para las distintas situaciones.

Si queremos que el niño goce con música clásica, que la prefiera, que
la sienta, nada mejor que dársela a oír. Poco a poco, en el ambiente
de trabajo, se irá adentrando en el espíritu de los pequeños. Si a
esto añadimos nociones de compositores y títulos de sus obras, los
niños sabrán siempre distinguir piezas que escuchen ocasionalmente.

Es una triste realidad que hoy muy pocos saben música. Los niños
apenas saben quién es Beethoven, Strauss, Bach o Vivaldi; y si oyen
una sonata no la distinguen de una ópera.

El boom de la música ha de llegar. Ya los Conservatorios se llenan de
niños ávidos de saber solfeo y de tocar algún instrumento. La música
debe ocupar el rango que le corresponde. Pronto nos inundaremos de
música en las escuelas; otra cosa no tiene sentido. Que no se sepa
quién es Falla, Breton o Tchaikovsky dice muy poco de nuestro sistema
educativo. Que no guste Albéniz es sintomático de enfermedad educativa
grave.

Qué ambientes tan distintos los del Conservatorio y la discoteca. En
los dos hay jóvenes, en los dos hay música. Pero son diametralmente
opuestos. En el Conservatorio, los jóvenes sueñan con llegar a ser
grandes músicos –pianistas, guitarristas, violinistas- y aprenden
solfeo, historia de la música, canciones. En la discoteca, los jóvenes
no sueñan con llegar, viven aburridos un presente cargado de humo y
tedio.