lunes, 3 de marzo de 2014

Invitados. Grupos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 1 marzo 2014, sábado, S. Félix
Fragmentos
INVITADOS
Hay pueblos donde mandan forasteros. Personas que llegaron, se afincaron,  y escalaron puestos hasta alcanzar el podio del dirigismo político, social y económico. Yo veo a estas personas, usurpando terrenos que no les corresponde; como viviendo de prestado, o fuera de lugar. Encuentro la situación extraña. Estas personas, para mí, no debían de estar donde están. O estar, pero callados, con el permiso de los indígenas, sin opción al estrellato.
Es humillante para los nacidos dentro, que otras personas vengan de fuera a decirles lo que tienen que hacer. Una situación parecida a la que se produjera si en nuestra casa mandaran los vecinos, o si en España hubiera un gobierno inglés. Algo repugna de esta situación. No es normal que quienes debían sentirse agradecidos por la acogida que se les dispensa, sin voz ni voto en sus problemas, estén ahí, arriba, ordenando lo que hay que hacer. Sencillamente humillante.
          GRUPOS
            La fauna humana es variadísima. Cada persona es diferente. Siete mil millones de especies en el mundo. No me refiero al aspecto físico o externo, que salta a la vista, me refiero a la manera de ser, al carácter, al temperamento.
Hay grupos semejantes, que reaccionan de forma parecida ante los mismos estímulos; son los grupos que conocemos de Heyman-Le Senne, de Krestmer, de Young, de Hipócrates, etc.: nerviosos, sentimentales, coléricos, apasionados... Pero iguales, lo que se dice iguales, nadie es igual a otro.
            Hay personas que obran por que los vean. Me explico: personas que quieren que los demás los admiren. Se desviven por hacer cosas, no tanto por hacerlas como porque los demás hablen de ellos.
Esta forma de ser es positiva, ya que, por una razón u otra, conciben, engendran y obran. No soportan pasar desapercibidas: quieren ser enfocadas, que se diga de ellas. Y en ese afán, en esa locura de figurar, se multiplican, llegan al límite de sus posibilidades.
 Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Metaplasmos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 marzo 2014

Murcia, las siete, el aire, cansado de correr toda la noche, se ha dormido. No hagamos ruido, que las fieras dormidas no molestan. A los instintos les pasa lo mismo, Bastián: no hay que despertarlos, y que sigan durmiendo como si no existieran.
-¿Cómo se escribe dormiendo o durmiendo? Se escribe despierto. Es broma, Eladio. ¿Todos tenemos instintos?
Todos, Bastián, pero en unos están dormidos y en otros están despiertos.
-¿No será que en algunos son más traviesos que en otros?
-No, Bastián, los instintos son los mismos, pero hay personas que luchan más que otros por calmarlos.
-No me convences, Eladio; yo conozco a personas que apenas tienen que luchar contra esas alimañas que moran en nosotros, porque son más débiles. Creo que los instintos varían en las personas.

-Como no te voy a convencer, cambiemos de tercio en un ángulo llano: Bastián por Sebastián es una aféresis gramatical, ¿lo sabías?
-¿Cómo dices, Eladio?
-Al fenómeno de suprimir letras al principio, como Bastián por Sebastián, se llama aféresis. Si suprimes letras en mitad de la palabra, como navidad por natividad, se llama síncopa. Si al final, se llama apócope, como san por santo. También se da el caso contrario: añadir letras al principio, como amoto o arradio por moto y radio, y se denomina prótesis; si en medio, mercedora por mecedora, recibe el nombre de epéntesis; si al final se llama paragoge: huéspede por huésped, felice por feliz.
En los verbos, se da con frecuencia en el pretérito indefinido: vinistes por viniste, amastes por amaste, dijistes por dijiste.
En el futuro imperfecto de indicativo y en el potencial simple de muchos verbos ha nacido una “d” epéntica, o, mejor, ha cambiado una letra por otra. Si te fijas, en el verbo tener, el futuro es tendré en lugar de teneré; y el potencial simple “tendría” en lugar de “tenería”. El verbo modelo de la segunda conjugación es “temer” cuyo futuro es temeré, temerás, temerá, temeremos, temeréis, temerán, y el potencial o condicional: temería, temerías, temería, etc. Lo mismo te podría decir del verbo “salir”: saldré por saliré y saldría por “salería”, etc. cuyo modelo es partir: partiré, partirás… y partiría, partirías… O de aprender: aprenderé por apreneré.
-Curiosa la Gramática y difícil de dominar la lengua.
-¿Qué será para un extranjero? Yo cuando veo a una persona que habla una lengua extranjera como la propia me descubro, la admiro.
-Ese problema no cuenta para los que tienen madre de otro país, como es el caso de tus nietos Sofía y Fran. Estos niños empiezan a estudiar cuando nacen, que aprender a hablar en dos idiomas es estudiar una carrera cuando otros no pueden hacerlo.
-¡Qué suerte la de estos niños!

Debo aclararte, Bastián, como doctor en Lengua que soy, que a la adición de sonidos se llama “Fenómenos fonéticos por adición”, lo mismo que en la sustracción de letras se llama: “Fenómenos fonéticos por sustracción”. Antes se llamaron “Figuras de dicción” o ·Metaplasmos”.
Fue a partir del siglo XVI cuando se tiende a añadir una “s” paragógica a la segunda persona del singular del pretérito indefinido: cogistes por cogiste; partistes por partiste. Este vicio se fue extendiendo por todas partes donde se hablaba español. Y que muchas palabras latinas, al pasar al castellano perdieron letras: palomo de columbus (síncopa); y muchos casos de apócope, perdiendo las consonantes finales.
-Basta, Eladio, que el rollo se pasa de claro a negro negrísimo.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia