sábado, 19 de enero de 2013

Ayer me entretuve con la corrupción de los políticos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 Enero 2.013, Sábado
Fragmento

Ayer me entretuve con la corrupción de los políticos. Y es que no pasa día que no cojan a alguno escapando de la Justicia como conejo de monte huyendo de un cazador. Te dije en su defensa que la culpa fue del tren, que iba a toda velocidad y sin control.
-Un tren que va haciendo mal por donde pasa.
-Efectivamente. Yo escribí también un Cuento sobre el mismo tema: Eran varias familias ricas que pusieron a un Administrador para que administrara sus bienes. Como dejaron totalmente la administración de sus bienes en el Administrador… ¿cómo se llamaba?, ¿Aniceto?, no sé, pero es lo mismo, llegó un momento en que éste, sin vigilancia, pidió préstamos bancarios, hizo compras millonarias, despilfarró el dinero en viajes y juergas, hasta que los propietarios se vieron en la indigencia. “¿Qué había pasado?”, se preguntaron. Entonces cayeron en la cuenta de que el dichoso Administrador los había arruinado.
-La culpa fue también de ellos.
-Más que de nadie. ¿Tú crees que en una casa que pongan a una mujer para limpiar, van a dejar que esta limpiadora administre los bienes de la casa? Es que no cabe en cabeza humana. ¿Es que si contratas a una persona para que lleve tus cuentas, no le pondrías un sueldo a su trabajo? ¿Cabe que esa persona te pagara a ti el sueldo que quisiera y no al revés? ¿Cabe que el tal administrador, contratado para aliviarte en tu trabajo, te dijera lo que debes hacer en tu casa y lo que debes enseñar a tus hijos? Es inconcebible.
-El Gobierno de la Nación es así.
-De ahí parten los males que padecemos, Anacleto, no le des vueltas. Una Nación debe ser como una familia y los políticos son administradores a su servicio.
-Es que en la familia nacional hay muchas opiniones y no es fácil ponerse de acuerdo.
-Para eso existe un Congreso de Diputados, Armando. La Democracia es sin duda el mejor sistema de gobierno que se ha inventado. Cualquier asunto, materia, cuestión, propósito o negocio se lleva a la Cámara y a votar. Un voto más gana a los otros. Esa es la gran fuerza de la Democracia.