CADA OVEJA…
Érase una gata encantadora que vivía muy feliz con sus papás. Tan linda era que las mismas diosas del Olimpo la hubiesen envidiado; y las estrellas del cielo, y las sirenas del mar. Ella, como un encanto más, no lo sabía; o, al menos, no aparentaba saberlo.
Un día salió de casa nuestra gata y un hermoso perro le salió al camino. Se miraron, rieron y hablaron mucho. El perro la pidió en matrimonio, y ella aceptó dichosa, estremecida de gozo, creyendo vislumbrar el horizonte azul y rosa de una primavera feliz. Y se casaron...
Pero, ay, la niebla de sus bellas ilusiones se disipó enseguida: el perro era bueno, muy bueno y hermoso; pero ella era gata y no podía soportar los ladridos de su compañero. Tenía collares y lazos muy bonitos y hasta cojines para dormir. Pero todas las noches, cuando nadie la veía, salía a su jardín y, con los ojos perdidos, lloraba y lloraba.
FIN