Litesofía entre literatura y filosofía-, 20 diciembre 2.013
Optimismo
Está en nosotros cambiar el signo de las cosas? ¿Podemos hacer que lo feo sea hermoso; lo desagradable, agradable; lo violento, apacible? Estoy pensando como James y Sergi, toda una teoría psicológica; como Copérnico con los astros, o como Kant con el pensamiento. James pensó que podemos sentir como deseamos, como queremos. Yo pienso como él.
Hay que llenarse de alegría. Ese es el secreto. Se lo inyectaría a mis nietos, a los amigos, a todo el mundo. Hay que llenarse de alegría. Es el caso de los optimistas, que todo lo ven de color de rosa: “Hoy tengo para mi un día nuevo; presiento que será hermoso, alegre; no podrá ser de otra forma”.
“Saldré de casa rebosante de felicidad, saludaré eufórico a cuantos vea, querré a cuantos me tropiece, sentiré alegría de respirar aire fresco, empezaré mi trabajo orgulloso. Seguro que el día será redondo para mí”.
Hay que llenarse de alegría, de ideas felices,, de momentos de triunfo para sentirse bien. El mundo y la vida es de los que piensan así. Yo quisiera encontrar la frase que solo al enunciarla me cambiara, que solo al pronunciarla me llenara de contento.
Hay que buscar esa frase, ese talismán que nos transforme. Puede ser, por ejemplo: "Soy plenamente feliz". Puede ser otra parecida. Cuando la encuentres, repítela, ámala. Toda tu persona sentirá sus efectos y todo tú irás cambiando a lo que ella dice.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia