sábado, 17 de mayo de 2014

San Pascual.

Litesofía –entre filosofía y literatura-, 17 mayo 2014, sábado, San Pascual -¡Felicidades, mamá!, ¡Felicidades, hijo!-.
-Murcia, las ocho, en mi estudio o camarín. Aún oigo los ecos del debate, entre Cañete y la señora Valenciano. Dirigía el cotarro María, la de los “Desayunos de la mañana”.

-¿Y qué tal?

-María es joven, guapa y desenvuelta: muy en su papel.

-No me refería a la presentadora sino a los combatientes.

-Ni que fuera una guerra.

-Debate y combate es lo mismo, Julián. “Debate”, según el Diccionario de la RAE, es una controversia sobre algo entre dos o más personas; y “combate”, una pelea. Combatiente es el que combate; el que debate es debatiente, participio presente del verbo debatir, en la acepción de discutir o disputar sobre algo.

-Sí, sí, ya veo que es lo mismo, pero ¿quién ganó?

-El señor Cañete estaba nervioso; en algunos momentos lo vi vencido, sin poder continuar; luego surgía otra vez de sus propias cenizas, como el ave fénix, y atacaba con nuevos bríos.

La señora Valenciano estaba más tranquila, con más aplomo. Se había propuesto, estaba claro, hundir a su adversario con golpes bajos sin descansar. A cuanto decía Cañete, respondía ella con una risa sardónica, afectada. Era el suyo un juego preparado para vencer al contrario por desgaste, por agotamiento, como hacía Casius Clay en sus tiempos de boxeador.

-Es que debatir con una mujer debe ser complicado.

-Muy difícil, Julián. Creo que el señor Arias Cañete no lo pensó antes; pero ya en el ring no podía hacer otra cosa que resistir sin darse por vencido. ¿Qué pasaría por su cabeza cuando se vio acorralado por una dama que se crecía? ¿Pensaría en sus colegas, que habían confiado en él? ¿En su familia, que sabía de su historia y su buen hacer en foros europeos? Todo ello le obligaría, quizás, a seguir cuando estaba a punto de caer.

-Pero al final ¿quién fue vencedor?

-Todo en debates es opinable, Julián, no como en un partido de tenis donde se cantan los juegos. En un debate, cada combatiente se cree vencedor. Para sus Partidos, lo mismo. Los periodistas se reparten la victoria: “Cañete ha vencido a su oponente”, por una parte. “Elena Valenciano, vence a su rival”, por otra.

-Estos debates son incruentos. Así debían de ser las guerras que se libran entre las naciones: bla, bla, bla y luego que los juzguen. No estaría mal un Debate para dilucidar cuestiones de Estado.

-Eso es la Democracia, Julián. ¿O es que crees que se ha  inventado la pólvora? Cuando hay que elegir se vota, y el que más votos tiene gana.

-Pues viva la Democracia, Senén. Pero que se cumpla con leyes rigurosas, sin fisuras ni concesiones. Con tal firmeza que al que la incumpla se saque de la circulación. En una autopista no debe dejarse que un conductor circule en sentido contrario; sería un peligro potencial para su vida y para los demás.

-Queda dicho y hasta mañana.



                        Francisco Tomás Ortuño, Murcia