Litesofía, 12 octubre 12 ¿Por qué nos gustan los viernes? ¿Por qué los lunes nos desagradan? Por el trabajo, sin duda. El lunes tiene días por delante de trabajo; los viernes son vísperas de fiesta. O por lo menos de hacer cada cual lo que le venga en gana, lo suyo y a su aire. Cuando hay una fiesta en medio de semana, el tiempo corre más deprisa, la semana es más simpática. Hay que aprender a ver los lunes con ilusión. Cuando convirtamos los lunes en días alegres habremos cambiado la sociedad. -¿Y cómo realizar el milagro? -Pues, dulcificando el trabajo. -¿Y cómo? -Haciéndolo más ameno. Dando a cada cual su preferido, su auténtico destino, su puesto ilusionado. Cuando el hombre vaya al trabajo como va a una fiesta, cuando le sea tan grato que no lo cambie por otro ni por nada del mundo, todos rendiremos más y nos sentiremos mejor. El problema del trabajo está por revisarse. Estarás conmigo en que así no debe seguir. Injusto en todos los terrenos: Unos trabajan y otros no trabajan; unos lo hacen durante muchas horas y otros durante pocas; unos en tareas duras, y otros en faenas suaves. El reparto del trabajo es de lo más injusto que tenemos. Hay que revisar las estructuras sociales y suavizar los trabajos, humanizarlos, y repartirlos mejor. Cuando el trabajo sea liviano como pluma y grato como caricia, los lunes serán, sin duda, San Lunes. Hoy no, hoy los lunes, para una inmensa mayoría son odiosos, y hasta peligrosos.
viernes, 12 de octubre de 2012
¿Por qué nos gustan los viernes?
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