martes, 25 de febrero de 2014

Confirmacion.

24 febrero 14

Murcia, las once. Solo en casa. Mamá se fue con Mª José y yo me sé a dónde fueron, que hoy es un día especial donde los haya.
-¿Qué tiene de especial este día, Adalberto?
-Esta tarde se confirman Gabriel y otros cincuenta compañeros del Colegio.
-¿Y qué tiene de raro que se confirmen Gabriel y sus compañeros?
-Que Miguel es el padrino.
-¿Y…?
-Que con Gabriel se confirmará su tío Miguel.
-Aún no comprendo tanto revuelo familiar.
-No conoces bien los entresijos de la casa. Si los vivieras tan de cerca como el que te habla, sabrías que algo se cuece dentro para hacerlo distinto. Mamá está nerviosa y contenta con la confirmación del nieto y del padrino. Ve notoriedad en que su hijo se acerque a Jesús por el sacramento de la Confirmación. Y tanto lo celebra que ha querido que su nuera se confiese esta mañana. Para mi mujer es una fiesta grande semejante acontecimiento.
-¿Y dónde va a celebrarse el sacramento?
-Esta tarde a las seis en el Colegio de Monteagudo. Luego iremos a la casa del confirmando a celebrarlo en la mesa.
-¿Y tú irás?
-¿Cómo va a faltar el abuelo?
-¿Pero tú estás confirmado?
-Lo dudo, Julián; los años cuarenta del siglo pasado no eran de pensar mucho en confirmaciones. Bastante había con los bautismos y las primeras comuniones. De mi bautismo me consta, pero no lo recuerdo; de mi primera comunión, sé que daban en la puerta de la iglesia un bollo y una onza de chocolate, y el que podía iba dos veces. Pero otra cosa de aquellos años no me acuerdo, si es que hubo algo más.
Con la guerra se destruyeron los libros de las sacristías donde había anotaciones de nacimientos, bautizos y bodas.
Fueron años de destrucción de iglesias y cuanto hubiera dentro. En esa debacle estarían mis datos que desaparecieon. Y yo no me acuerdo ni mis padres están para decirlo.
-Pues te confirmas otra vez…

 Francisco Tomás Ortuño, Murcia