viernes, 21 de febrero de 2014

Metralla. Viajes. Defraudar.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 21 febrero 2014
Fragmentos

METRALLA
            En las relaciones humanas debemos ser muy prudentes. Sobre todo en el hablar. Debemos ser cautos en lo que decimos. Nuestras palabras pueden ser  metralla que se vuelva contra nosotros, aprovechadas por otros para injuriarnos o destruirnos. Por eso, cuánto vale la prudencia en el decir.

            La vida está complicada, los ánimos exaltados, los nervios a flor de piel. Vivimos peligrosamente juntos. Es fácil rozar con los demás. En el encuentro surgirá la palabra, el grito, la ofensa, si no se pasa a la acción. Los nervios quedan sueltos y las pasiones descontroladas.

            Yo diría que debemos salir de casa con cuidado de no decir nada  innecesario. Con suma cautela de no ofender a nadie. Con prudencia. Respetando los territorios que no sean nuestros. En la vida es importante saber no pasar de ciertos límites.

VIAJES

            Hace tiempo, años, me dí cuenta de la importancia de los viajes para los jóvenes. Entonces se viajaba menos. Había menos medios, menos interés quizás. Pensé que el viaje era necesario en su formación, como una escuela viva para conocer mejor la sociedad. Lo escribiría en alguna parte. Ir un joven solo a otra población a comprar algo, a visitar a un amigo, o simplemente a ir y regresar, implicaba salir del campo magnético de la familia, vivir por su cuenta.

A la vuelta de los años, la gente ha comprendido, como yo entonces, que viajar es formativo. Tan corriente es hoy viajar que nadie ya repara en que los adolescentes vayan y vuelvan de un lugar a otro. Hay coches, trenes, barcos, aviones, que cumplen diariamente la función de trasladar a las personas. Los que viven en la costa van al interior; los del centro van a las playas; los de España visitan Francia; los de Londres, París. El mundo ya ha perdido las distancias, y la gente viaja por placer unas veces, por saber otras, pero no cesa de viajar. En grupos o solos. Hombres o mujeres. Viajar por España hoy, por Europa o por el mundo, es como cambiar de habitación en la propia casa.

DEFRAUDAR

-¡Qué situaciones tan difíciles, Claudio!
-Y lo que no se dice, Antón. Cada casa tiene su problema con la dichosa crisis, que nos ha caído del cielo como una maldición.
-En cambio, he sabido que en Bancos suizos o “Paraísos fiscales”, hay cuentas millonarias de españoles. ¿Por qué se llevarían allí el dinero?
-Es claro: por defraudar a la Hacienda pública. Y en esa lista hay nombres tan conocidos como…
-Como quiénes…
-Mejor no decirlos, Antón.
-Sería bueno que se conocieran.
-¿Qué quieres, otra Guerra? No, déjalo así. Que haya paz aunque sepamos quiénes son corruptos, y con su pan se lo coman. Mejor será no caer en provocaciones y no ver, viendo, hasta que el horizonte se despeje, que no hay mal que cien años dure. Ya Jesús dijo: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”. Y en este caso equivale a: “Si te va mal, aguanta; pero no te rebeles”. Vivimos en momentos críticos: o se rompe el dique y todo se va al traste, o se aguanta con más paciencia que Job, comiéndose la rabia, hasta que se vaya la nube que se cierne sobre nosotros.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia