Litesofía, 18 marzo 2.013, lunes
Fragmento…-De la madre los hijos copian hasta por la sangre y la leche que maman.-Es la herencia.-Justo, que hay dos clases de herencias: la física y la espiritual. La primera salta a la vista; la segunda se ve menos, pero está ahí.-¿Dónde?-En las maneras, en los gustos...-¡Qué gran misterio, ser como los padres!-Pero no hay fatalismos, que a veces son opuestos: la madre buena y el hijo malo o al revés. O un hijo como la madre y otro como el padre. O igual en lo físico y distinto en lo anímico. En mellizos se han hecho pruebas separándolos al nacer. Vayan donde vayan, a los muchos años se ve que tuvieron un mismo origen.-La genética tiene que decir mucho. Como hoy en los laboratorios se juntan y separan a capricho los óvulos femeninos con los espermatozoides masculinos, ya no es como antes.-¿En qué ha cambiado?-Que las uniones las selecciona el hombre desde fuera. Si este es feo y va a alcanzar su objetivo, lo aparta: “Tú no, deja paso a ese que va detrás, que es más apuesto”.-¿Puede hacer eso el hombre?-El hombre se ha convertido en un nuevo creador de la especie del futuro.-¿Tanto poder tiene?-Y más que no se dice: si hay células defectuosas, las elimina. Hay una selección genética bárbara. Como hay millones de aspirantes al matrimonio, con paciencia puede escoger al más gallardo, al más listo y al más bueno de los pretendientes.-¡Qué bien!-Incluso guardarlos aparte.-¿Y qué hace con ellos?-Los deja en tubos, como en una sala de espera. Que hay otra novia, le buscan al mejor para ella.-Veo peligros en esas uniones. ¿Y si el novio se junta con su propia hija? ¿Y si le adjudicamos a su hermano o a su abuelo? No lo veo ético. La Naturaleza debe estar nerviosa. Si le han quitado su poder de gobernar no debe estar tranquila.-Fue empezar con los injertos en los árboles y ya no se paró. En el mundo vegetal, ya no sabes lo que comes. Y en animales lo mismo. Son cruces de razas que el hombre provoca por su cuenta. Hasta hace unos años los perros y las perras se juntaban para tener perritos. Pero luego el hombre probó a juntar perros y gatos y no quieras saber los animales que nacieron.-¿Pero en los hombres?-Tú crees que iba a parar con sus pruebas? Se encerró en el laboratorio con su microscopio y a seleccionar ejemplares a su gusto:“¡Este es bizco, fuera!”, “¡este es mongólico, fuera!”, “¡este va a ser bajito, fuera!”. Y escoge a los fuertes, sanos, de ojos azules y dos metros de altura. Está creando una raza de superhombres. Ya te conté la historia en un Cuento que titulé “Sirio”. Para mí que el tercer milenio es la Era Nueva, que no tiene nada que ver con la Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Aquellos prepararon a la que ha empezado con los móviles, el internet y la selección de hombres sin defectos.
Fragmento…-De la madre los hijos copian hasta por la sangre y la leche que maman.-Es la herencia.-Justo, que hay dos clases de herencias: la física y la espiritual. La primera salta a la vista; la segunda se ve menos, pero está ahí.-¿Dónde?-En las maneras, en los gustos...-¡Qué gran misterio, ser como los padres!-Pero no hay fatalismos, que a veces son opuestos: la madre buena y el hijo malo o al revés. O un hijo como la madre y otro como el padre. O igual en lo físico y distinto en lo anímico. En mellizos se han hecho pruebas separándolos al nacer. Vayan donde vayan, a los muchos años se ve que tuvieron un mismo origen.-La genética tiene que decir mucho. Como hoy en los laboratorios se juntan y separan a capricho los óvulos femeninos con los espermatozoides masculinos, ya no es como antes.-¿En qué ha cambiado?-Que las uniones las selecciona el hombre desde fuera. Si este es feo y va a alcanzar su objetivo, lo aparta: “Tú no, deja paso a ese que va detrás, que es más apuesto”.-¿Puede hacer eso el hombre?-El hombre se ha convertido en un nuevo creador de la especie del futuro.-¿Tanto poder tiene?-Y más que no se dice: si hay células defectuosas, las elimina. Hay una selección genética bárbara. Como hay millones de aspirantes al matrimonio, con paciencia puede escoger al más gallardo, al más listo y al más bueno de los pretendientes.-¡Qué bien!-Incluso guardarlos aparte.-¿Y qué hace con ellos?-Los deja en tubos, como en una sala de espera. Que hay otra novia, le buscan al mejor para ella.-Veo peligros en esas uniones. ¿Y si el novio se junta con su propia hija? ¿Y si le adjudicamos a su hermano o a su abuelo? No lo veo ético. La Naturaleza debe estar nerviosa. Si le han quitado su poder de gobernar no debe estar tranquila.-Fue empezar con los injertos en los árboles y ya no se paró. En el mundo vegetal, ya no sabes lo que comes. Y en animales lo mismo. Son cruces de razas que el hombre provoca por su cuenta. Hasta hace unos años los perros y las perras se juntaban para tener perritos. Pero luego el hombre probó a juntar perros y gatos y no quieras saber los animales que nacieron.-¿Pero en los hombres?-Tú crees que iba a parar con sus pruebas? Se encerró en el laboratorio con su microscopio y a seleccionar ejemplares a su gusto:“¡Este es bizco, fuera!”, “¡este es mongólico, fuera!”, “¡este va a ser bajito, fuera!”. Y escoge a los fuertes, sanos, de ojos azules y dos metros de altura. Está creando una raza de superhombres. Ya te conté la historia en un Cuento que titulé “Sirio”. Para mí que el tercer milenio es la Era Nueva, que no tiene nada que ver con la Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Aquellos prepararon a la que ha empezado con los móviles, el internet y la selección de hombres sin defectos.