Litesofía –entre “lite” y “filo”-, 31 de marzo de 2014-03-31, lunes, San Amós
CADA OVEJA…
Cuento breve que dedico a mi nieto Gabriel, que ya participa en Concursos literarios
Érase una gata encantadora que vivía, muy feliz, con sus papás. Tan linda era que las mismas diosas del Olimpo la hubiesen envidiado. Ella, como un encanto más, no lo sabía; o no aparentaba saberlo.
Un día salió de casa y un hermoso perro le salió al camino. Se miraron, rieron y hablaron mucho. El perro la pidió en matrimonio, y ella aceptó dichosa. Y se casaron...
Pero, ay, sus bellas ilusiones se disiparon pronto: el perro era bueno, muy bueno, y hermoso; pero ella era gata y no podía soportar los ladridos de su compañero. Tenía collares y lazos muy bonitos y hasta cojines para dormir. Pero todas las noches, cuando nadie la veía, salía a su jardín y, con los ojos perdidos, lloraba.
FIN
Francisco Tomás Ortuño
Doctor por la Universidad de Murcia