miércoles, 17 de abril de 2013

Colapsos.

 COLAPSOS
         En la universidad terminan pocos. ¿Qué ocurre? Que los que empiezan no acaban. Los más se aburren en el camino. O se divierten. Hay muchas discotecas y botellones para distraerse. Así que llegan los que no se dejan engañar. 
         ¿Qué ocurre con el ingente montón de jóvenes que no consigue llegar a la meta? ¿Qué con los que terminan y no tienen dónde colocarse? La sociedad está empeñada en una lucha a muerte con su problema.En el siglo XIX y finales del XVIII, los obreros lucharon por sus derechos. Y en una guerra sangrienta cambiaron radicalmente las estructuras sociales de la nación. Hoy se viven tiempos parecidos. Los jóvenes van a colapsar la nación. Llegará el día en que el dique se rompa y sus aguas, como en el siglo XVIII, lo arrasen todo. La nación no puede seguir impasible al gran problema que se avecina. Debe obrar, pero ya, dar soluciones rápidas, no sea que mañana sea demasiado tarde. Los jóvenes están pidiendo que se les atienda.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia 

Costumbres.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 16 Abril 2.013  Fragmentos
COSTUMBRES
            Las tradiciones se mantienen durante siglos porque los humanos somos lentos.  El paso de la humanidad es tremendamente pausado, como  las capas de la tierra, que en miles de años se desplazan unos centímetros.
La humanidad es tranquila: a la vuelta de milenios da un pequeño giro: introduce algo nuevo o se desprende de algo que lleva encima. Sus movimientos son pesados, de paquidermo, imperceptibles a la vista de una generación. 
Con visión astral, vemos moverse  apenas el universo en su lejanía pavorosa. Y la Tierra, nuestro planeta, participa del cortejo sideral. Y de esa lentitud forman parte las costumbres, los cambios sociales y espirituales.
     Francisco Tomás Ortuño, Murcia