Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 septiembre 2.013
De mis “Conversaciones con Benedicto XVI”
Fragmento
…
-En educación, Francisco, hay que respetar las opiniones de los hijos; pero en cuestiones de fe, cuando son pequeños, los padres deben obrar por ellos inflexiblemente. Es para los niños la edad de aprender lo que tienen que hacer luego. Los padres hoy, queriendo complacer a los hijos, les dejan hacer lo que quieren, y están equivocados.
Escuché atento las palabras de don Benedicto.
-Los padres –siguió-, cuando los hijos son pequeños tienen una gran responsabilidad: deben ser firmes en sus mandatos. Están representando a la razón que no tienen sus hijos. Ellos no saben todavía hacer lo que deben.
Cuando madure su inteligencia, poco a poco irán comprendiendo. Pero antes de su madurez es locura y temeridad dejarlos obrar por ellos.
En la mesa, por ejemplo, empezar a comer cuando empiecen los mayores y levantarse cuando se les dé permiso. Contra la avaricia, compartir con los demás. En maneras, pedir por favor y decir gracias cuando algo se recibe, etc., etc.
No olvidemos que los fines del matrimonio son procrear y educar. Los padres son los maestros naturales de sus hijos. cuando estos no tienen razón para saber lo que está bien y lo que está mal. Dejarlos hacer lo que quieran es quererlos bien poco.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia