Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Junio 2.013, Martes
RODILLA
-Doctor, me duele la rodilla.
-Y a mí una muela.
-¿No es usted médico?
-Sí, traumatólogo, ¿por qué?
-Como dice que le duele una muela...
-¿Es que a mí no me puede doler una muela?
-Pero a mí no me importa que a usted le duela una muela.
-A mí sí.
-Bueno, ¿me puede curar la rodilla?
-¿Cuántos años tiene su rodilla?
-Los mismos que yo.
-¿Cuántos?
-Oiga, ¿y eso qué tiene que ver?, la otra no me duele y es hermana gemela. ¿Y su muela, doctor, cuántos años tiene su muela?
-Muchos también, aunque no tantos como su rodilla. Yo voy a quitármela.
-Pero una muela no es una rodilla, ¿no cree?
-Para mí vale más mi muela que su rodilla.
-Usted haga lo que quiera con su muela, que yo no tiro mi rodilla.
-Puede hacer con ella lo que le dé la gana, para eso es suya.
-Vamos a ver... ¿es usted médico?
-Me está ofendiendo, señor, voy a llamar a la policía.
-¡Que yo no he venido a hablarle de su muela!, ¿me oye?
-Entonces, ¿a qué ha venido?
-¿Aún no se ha enterado? ¡a que me vea la rodilla!
-Hombre, ni que fuera usted Sofía Loren.
-¿Me mira usted la rodilla o no?
-Que se la mire su tía, ¿qué se habrá creído? Fuera de aquí.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia