lunes, 10 de diciembre de 2012

Hay enfermedades que se resisten a la medicina.


LITESOFÍA –entre literatura y …-,  8 DICIEMBRE 12          
 ENFERMEDADES   
Hay enfermedades que se resisten a la medicina. No me refiero al cáncer, al sida y otras lacras así. Me refiero a los pecados capitales.
¿Qué médico cura la soberbia, la lujuria o la pereza? Y, sin embargo, son enfermedades tan corporales como el sarampión. Cuando la ciencia extirpe la ira o la avaricia como los cálculos renales, habrá adelantado mucho.
La envidia es una enfermedad. Decimos que es pecado, pero es enfermedad del cuerpo. El hombre padece enfermedades que no tiene por tales. La ciencia médica debe afrontarlas y curarlas desde otra perspectiva distinta de la moral.

El hombre en España es sencillo por encima de todo.


Litesofía, 10 diciembre 12
            AGITADORES
            El hombre en España es sencillo por encima de todo. Quiere paz y tranquilidad. ¿Cómo es que luego grita y va a la huelga? ¿Cómo es que mata incluso? ¿No será que es manejado por cuatro agitadores?
El obrero español es tranquilo. No quiere la guerra. Huye de ella. Son los cuatro desalmados, que no se ven, los que alborotan y consiguen alterar el orden. Los que prenden la mecha en los disturbios callejeros.
El obrero español, uno por uno, es noble, sencillo, quiere la tranquilidad. La gran masa de españoles ni entiende ni quiere la política. Un campo, un taller, una iglesia y una escuela. No quiere más.
Ciertas políticas, ciertos políticos, están consiguiendo que España no sea la nación que es, el país que todos quisiéramos que fuese.