Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 Noviembre 2.013, miércoles, San Leandro Puentes
Hasta hace bien poco, si un jueves era festivo, había un puente fenomenal en Colegios, Institutos y otros Centros docentes. Ya de lejos se vislumbraba la fecha como de conflicto laboral. Aunque fuera día lectivo, los Centros decidían no abrir. Así de sencillo.
Hasta deliberaban los Profesores sobre qué hacer el viernes siguiente. Había reuniones con Alumnos Delegados de Curso, y acordaban que no hubiera Clase.
En el Conservatorio, lo mismo. Tras reuniones y acuerdos, había consenso: “Viernes puente: No hay más que hablar”. De miércoles a lunes todos en casa. Un fin de semana para ir al monte o a la playa.
Este hecho ponía de manifiesto una cosa: que faltaba interés por parte de alumnos y de profesores. Faltaba ética profesional. Faltaba amor por la enseñanza.
Y si faltaba ilusión, la obra educativa carecía de base. Sin ilusión por enseñar ni por aprender, faltaba alegría educativa, entrega necesaria para obtener buenos frutos.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia