domingo, 4 de noviembre de 2012

Sin duda que mi amigo añora los tiempos de su juventud.


Litesofía, 2 noviembre 12


Sin duda que mi amigo añora los tiempos de su juventud. Como él muchos. La juventud se echa de menos siempre, cierto; pero es que, si fue tan atractiva como mandar en campamentos y desfilar con boina roja y camisa azul, se recuerda aún más si cabe.

Ayer me hablaba con calor de aquellos años. ¿Cómo no, amigo mío? El hombre no está preparado para ir cambiando de lugar, de profesión o ambiente. Lo ideal es seguir donde se nace, donde se crece. Por eso, quizás –habría que estudiarse mejor esta suposición-, antes se vivía con más sosiego, con menos infartos y enfermedades nerviosas. Las prisas, los cambios constantes, nos someten a tensiones difíciles de aguantar.

No es un vulgar cambio de chaqueta; más bien un difícil acoplamiento a la nueva situación. Unos no sólo no han sucumbido con el hundimiento de su época y de su ideario político, sino que han sabido destacar en la oposición. Otros no. Recuerdan su pasado con nostalgia y no viven el presente. ¡Qué de recuerdos en el desván de su memoria!

¿La vida manda en el hombre o al revés? Yo veo que los cambios sociales dependen de nosotros: sin hombres no habría vida social. Sin embargo, observo que nos vemos arrastrados por ese vendaval, que no sabemos cómo nació pero que nos arrolla. Nos vemos envueltos en la barahúnda, y sufrimos las consecuencias de situaciones que nos son ajenas.

Los niños viven bien lo nuevo –es lo suyo- y ni aceptan ni comprenden otro modo de ser; pero los mayores, apenas si pueden con las formas que se presentan nuevas. No es que lo vean mal, no; sino que no soportan el cambio, no pueden adaptarse a situaciones tan diferentes. Los desborda. Hay personas que –quizás aparentemente- se hacen con la nueva situación sin deterioro; pero los más, como mi amigo, se quedan en los recuerdos de sus años mozos.


El cuerpo es un modelo de democracia.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 Noviembre 12, Sábado.


El cuerpo es un modelo de democracia: Si duele el estómago, el resto se resiente; lo mismo si es un pie o es una muela. Es un todo que funciona de acuerdo con un plan. ¿Qué es el Universo? Muchos elementos que trabajan por el bien y la prosperidad del conjunto. Si algo fallara, el sincronismo se rompería.

La familia, si te fijas, es también, como el cuerpo, como el universo, un ejemplo de vida comunitaria, donde si algo falla, el conjunto se deteriora. Si la familia no funciona se nota pronto por su falta de alegría. Hay por desgracia familias tristes –tristes familias-, que necesitan de una revisión.

Las familias tienen sus gangrenas que van poco a poco minando su salud. Si no se curan a tiempo puede llegar su destrucción. Gangrenas pueden ser celos, envidias, rencores, avaricias. Cuando aparece el mal, deben todos acudir a remediarlo.

Hay veces que es difícil descubrir el origen de una situación adversa. Cuando una persona actúa por sistema en contra de la unidad grupal debido a imponderables –tiempo atmosférico, humor visceral, temperamento-, hay que aceptarla como conveniente, aun cuando perjudique.

Ya viene de lejos la disputa: Caín mató a su hermano. ¿Cómo encajarían el golpe Adán y Eva? O sea, que las luchas fratricidas han existido siempre. No veo mejor solución en estos casos que aceptar los hechos como inevitables, y tratar de curarlos con amor. Debe haber siempre caridad más que pasión y servicio.