miércoles, 20 de febrero de 2013

Hastío.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 20 febrero 2.013
Fragmento
HASTIO
            Para leer hay que llevar un orden. Leer por leer, lo que venga a mano, es tener un estómago poco delicado. Es tanto como comer sin mirar lo que llevamos a la boca. Con un libro nuevo, lo primero es conocer al autor, época, tendencia, libros publicados, etc.; luego ver lo que nos cuenta y sacar nuestras propias conclusiones. Se dice que todo libro tiene algo bueno; pero los hay que abundan en lo malo, y no compensa lo bueno que ofrecen con lo malo que dan. De aquí que toda prevención a la hora de leer un libro sea poca.
            Cuando un libro nos entusiasma hasta el fin; cuando nos hace ser mejores, el libro es bueno, sin duda. Pero ocurre a veces que deseamos pasar hojas sin leer por acabar pronto, y no nos enteramos del mensaje. Así, el hastío nos invade y el desprecio por los libros nos acomete. Los buenos escritores, más que de una época son de todo tiempo; lo que dicen puede aplicarse a la humanidad; sus obras son clásicas, de siempre. Por desgracia, son los menos.
            ¿Surgen estas obras de la madurez de su autor o son el fruto casual que nace cuando no se espera? Pienso que las obras geniales se deben bastante al azar. Un relámpago, un fuego, un pensamiento febril, pueden alumbrar el felicísimo parto, cuando menos se espera.