jueves, 25 de abril de 2013

Brios.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 Abril 2.013
BRIOS
            Antes, a mí me ilusionaba un viaje. Ahora también, pero menos. Los ímpetus  se adormecen. Cuando otros hablan de viajes largos, yo prefiero quedar en casa. Son los años, que nos aquietan y nos duermen en un presente de paz.
Recuerdo que en otro tiempo quedar en casa era motivo de graves preocupaciones para mí: Era como una obligación salir, aunque fuera a ninguna parte.
Con los años nos hacemos moderados en el pensar, en el sentir, en el soñar. Lo que antes nos preocupaba, nos deja indiferentes; lo que alteraba nuestros pulsos, ahora nos resbala; lo que nos hacía ilusión, nos deja fríos.
            ¿Es mejor así?; ¿es peor? No sé. Los ardores juveniles crean sueños; la mesura y el reposo, sin embargo, nos hacen ver la realidad más objetivamente, más real, pero con menos colorido. El joven corre tras un sueño; el mayor vive con menos sueños por los que correr.
Contemplo las golondrinas que pasan cerca, escucho los mil ruidos que me circundan, siento la brisa sobre mi piel, saboreo la tranquilidad que me proporciona esta terraza, lejos del “mundanal”, con un libro entre las manos, y no deseo grandes cosas ni me inquietan otras. Soy feliz así, tranquilo, sin prisas, sin deseos vehementes. Es, quizás, la paz precursora de otra vida.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia