miércoles, 9 de octubre de 2013

Usurpación.

No podemos juzgar a los demás por nosotros. Y menos a las mujeres, que si una cosa nos gusta, no quiere decir que tenga que gustar a ellas.
-¿Tú no ves los roces y desencuentros en la pareja? Pues muchas veces son por no comprender algo tan elemental: que lo que él ve de una manera, ella lo puede ver de otra.
-Pero es que con los hijos, cuántas veces les damos lo que nos gusta a nosotros sin pensar que ellos pueden querer otra cosa. 
-Y no digamos en profesiones como médicos, profesores, abogados, ingenieros o farmacéuticos. Hasta hace poco, había que seguir la profesión del padre, sin tener en cuenta el gusto de los hijos.
-¿Pero es que no sufrimos hoy la usurpación de la voluntad? Porque usurpación es poner los nombres y decidir en cuestiones personales, sin tener en cuenta los verdaderos deseos o sentimientos del otro ser. Que ya es bastante con no poder nacer o no nacer,  ser español o no serlo, ser del siglo tal o siglo cual, que tener que hacer lo que le guste a otro. Hasta ahí podíamos llegar.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia