Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 junio 2014, miércles
Relevos
El día último de cada mes es para mí un día de despedida. No sé si a ti te pasa lo mismo, pero en esa fecha veo a un amigo que se marcha. Igual me ocurre con los años. El último de diciembre es un día triste para mí. Iba a decir que cada día por la noche es otro amigo que me deja.
¿Reparamos en estos compañeros? Un día tiene entidad propia, no es nunca como el vecino, es él y sólo él, no hay dos iguales. Pero a fuerza de vivir con ellos, los confundimos. Sí, cada veinticuatro horas hay un real relevo, un nuevo invitado. Llega y quedamos indiferentes, sin despedir al que se va ni darle la bienvenida al que llega.
Podríamos decir luego: "El veinte de enero me ocurrió tal cosa". Es una referencia para fijar nuestros hechos cotidianos, nuestra historia personal. Los días son como armarios para guardar nuestras acciones. ¿Se servirá Dios luego de ellos para ver nuestro paso por la tierra? "Este vacío, este vacío, este sucio, este sin nada de valor". ¿Mirará el Señor estos armarios a la hora de juzgarnos?
-Pero, ¿en qué quedamos, los días son compañeros o baúles para guardar cosas?
-Lo uno y lo otro. Cumplen esa doble función: estos buenos amigos guardan todo lo habido y por haber. ¿Pensamos que el Señor nos lleva minuciosamente controlados?: Un Comandante nos acompaña cada año. A su servicio hay doce Capitanes, uno para cada mes. Y cada Capitán dispone de treinta Sargentos.
Resumiendo: Por cada año de nuestra vida hay pendientes de nosotros: un Comandante, doce Capitanes y trescientos sesenta y cinco Sargentos. Todo lo archivan. Hasta los pensamientos más ocultos quedan registrados. Inmenso ejército para vigilar nuestra vida, para archivar nuestros actos y pensamientos.
Al final, cada ejército se presenta ante el trono del Señor con el sujeto que va a ser juzgado. Cada Coronel recibe de sus Comandantes los registros que estos reciben de sus Capitanes y Sargentos. Todo lo presentan al Sumo Juez, que observa al reo. El Juicio es inapelable.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia