domingo, 2 de marzo de 2014

Esclavos de los elementos.

Litesofía -entre literatura y filosofía-, 2 marzo 2014

Santana la Bella, las doce, en el comedor. Acaba de salir el fontanero. Ha cobrado su trabajo por cambiar las tuberías del aseo.
-¿También las tuberías se hacen viejas?
-Todo es caduco y fenece, Julián, hasta las tuberías; y estas más que otras.
-¿Por qué estas más que otras, Andrés?
-Donde hay pinos cerca, se llenan de raíces; vienen a ser como el colesterol en las personas: las paredes de venas y arterias se obstruyen poco a poco, hasta que viene el infarto. En las cañerías es lo mismo: las raíces se cuelan buscando la humedad, se apelotonan, se multiplican, hasta que el agua no puede discurrir. Tienes que llamar al fontanero para que las cambie.
-Es parecido el proceso.
-Y más en las que tienen edad, como estas. No es poco resistir treinta años el embate de las raíces, siempre dispuestas a tomar la fortaleza.

El viento, como dijo ayer Brasero, arrecia por momentos. ¿Acabará en otra ciclogénesis explosiva? Cuando llegamos de Murcia, hace dos horas, el viento dormía, pero fue despertar y, enfurecido, como loco, fue de un lado para otro que no deja salir. Justo lo que dijo ayer el meteorólogo: “Entrará por el oeste y barrerá la península”.
-Entre el viento y las raíces de los pinos, estamos arreglados. Somos esclavos de los elementos, Julián: pensamos que mandamos en ellos y estamos a su merced.
-No seas catastrofista, Andrés, que todo tiene remedio menos la muerte. Al viento huracanado se vence no saliendo de casa; a la lluvia con paraguas y soportales; al granizo con invernaderos; a las raíces de los árboles, cambiando las tuberías… A todo puede hacer frente  el hombre con su inteligencia.
-El hombre del tiempo es un vigía pagado para avisar: “¡Llega un frente peligroso!”. Y los ciudadanos corren al refugio como en la guerra cuando ven llegar aviones con malas intenciones.
-Visto así, Julián, el mundo siempre está en guerra: de unos hombres con otros por quitarles un país; de animales con animales; de viñedos y frutales contra el granizo; de las tuberías contra las raíces de los pinos.
-Una guerra, sí, aunque para guerra la de los partidos políticos. Yo pensaba que en democracia se ayudarían unos a otros y veo que no, que lo que buscan es derribar al contrario para mandar ellos. ¿Tú has visto el debate del Estado de la Nación? Los partidos son como lobos que atacan un rebaño de ovejas. No tienen intención de ayudarse a levantar a España sino en buscar un descuido para lanzarse a la yugular y derribarlo.
-Si fuera tan fácil como cambiar las tuberías quitar a los que mandan para poner a otros, valía la pena intentarlo: “Vosotros fuera, que así no se solucionan los problemas;  que vengan otros a probar”. Como las tuberías: A rey muerto, rey en su puesto. “Tú ya no cumples con la misión de conducir el agua, a cambiarte por otra”.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia