domingo, 27 de octubre de 2013

Manolo Escobar. Presos etarras.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 Octubre 2.013

            Manolo Escobar
La noticia se dio ayer por todos los medios: el cantante Manolo Escobar había muerto. El pobre se pasó la vida buscando un carro, que le robaron, y murió sin encontrarlo. “¿Dónde estará mi carro?”. “¿Dónde estará mi carro?”.
San Pedro lo recibió riendo en el Cielo:
-Descansa ya, Manolo, y deja de buscar el carro que perdiste. Te lo guardaba yo aquí para que siguieras cantando, que he sido un forofo de la copla.
-¡Hombre de Dios!, ¿qué me cuentas? ¿Cómo lo iba a encontrar? Si quieres, amado Pedro, como tiempo no nos va a faltar, luego te canto por las noches canciones mías como si fueran serenatas.
-Nos llevaremos a Santa Eduvigis, que es otra admiradora tuya.
-¿Y si el Jefe nos regaña?
-Hará la vista gorda, Manolo, que cuando pasaba y veía tu carro en la puerta esperando que vinieras, me guiñaba un ojo.


De “Mis diálogos con Benedicto XVI”

Presos etarras
            -¿Cómo ve usted, don Benedicto, el problema de la excarcelación de los presos etarras?
-Tema espinoso el que me planteas, Francisco; peliagudo, embarazoso, comprometido. No quería llegar a él, pero ya que me preguntas, te diré que los etarras son hermanos nuestros.
-Pero que han matado, don Benedicto.
            -Siguen siendo hermanos nuestros.
            -¿No apoya usted a las víctimas del terrorismo? Sabrá que para el domingo se prepara una manifestación de protesta por la liberación de algunos prisioneros.
            -Sí, lo sé, y me duelen estos actos, que nadie en su sano juicio mata a un hermano. Cuando alguien mata, Francisco, es que está loco; y como desequilibrado, más que a la cárcel debía de ir a un sanatorio o a un centro de salud. Ya te lo dije en otra ocasión: “No hay malvados, hay enfermos”.
            -Entonces, ¿ve bien que salgan de la cárcel estos presos que mataron, santidad?
            -No veo bien que mataran, Francisco, ni que sigan encarcelados.
-¿Qué decidan los jueces?
-Los jueces, pobres, no saben qué aplicar: si justicia, según la Constitución, u obediencia a los que gobiernan. Es un caos nuestro sistema judicial, Francisco: no es culpable por aplicar la Ley, ni deja de serlo por aplicarla mal.
-Sea más explícito, don Benedicto, por favor.
-No olvides que soy Papa hasta que muera. Y siendo Jesucristo en la Tierra, no puedo ser partidario de la Ley del Talión.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Memorias.


José Federico de Carvajal fue Presidente del Senado cuando Franco acababa de morir. Ha escrito sus Memorias a los ochenta años, y Planeta se las quiere publicar. Que eso de las Memorias se vende mucho. 
Como otros que fueron en la vida pública –políticos, artistas de cine, de la canción, toreros, futbolistas…-, no se resigna a quedar callado en casa, y dice: “Allá van mis Memorias: voy a contar quién fui”. 
Este Carvajal, que fue Presidente del Senado cuando ganaron los socialistas con Felipe González, confiesa que no quiso estudiar; que le producía náuseas oír la palabra escuela; si lo obligaban, saltaba por la ventana o se hacía el muerto para no ir. Y luego, por dos gritos dados a tiempo, ocupó puestos de responsabilidad.
Cuando he leído sus confesiones he pensado otra vez que los políticos son un grupo social aparte: No pueden ser políticos y otra cosa, como el médico, el abogado o el  maestro. Tiene perfiles claros, precisos, desde siempre  y allá donde se encuentre.
En las personas hay dos vidas independientes, ajenas entre sí. Cada una es un mundo, a veces antagónico,  que vive en la misma persona, pero se rige con otras leyes. Creo que están por estudiarse mejor estos campos que conviven en nosotros.
                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia