jueves, 14 de noviembre de 2013

Huesos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 14 Noviembre 2.013
Huesos
Jueves fresco y húmedo. Murcia es propensa a gotas y artritismos. Hay mucha gente con dolores musculares; con esqueletos averiados. Casas que se hunden. Porque, dime tú, si se cae el esqueleto, ¿qué van a hacer las partes blandas? Es como si se llevan la escalera cuando estás subido en ella.
Murcia es traidora con los huesos. “Me duele la columna”, se oye decir. “A mí las rodillas”. “A mí los hombros”. Y es que es implacable: cuando la toma con uno, no lo deja ya ni a sol ni a sombra, ni en primavera ni en verano. Ay, Murcia, Murcia, eres  hermosa y sin entrañas;  como las sirenas: atraes y luego pegas sin piedad.
“Este médico hace milagros”, se dice. Pero el milagro no llega. Los pies son cada vez más torpes, más lentos, y el mal de huesos, como la carcoma en los muebles, sigue su proceso irreversible, su destrucción despiadada.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia