Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 de Marzo de 2.013
Fragmento de : ALMAS
…
-O que mañana te escribe una carta.
-No, no es lo mismo, pero está relacionado. Son cuestiones
paranormales que acabarán por descubrirse.
-En los Colegios se da con frecuencia que de pronto piensas en un niño
que no está, y en ese momento llama a la puerta. ¿Qué puede haber
ocurrido? Tu mente ha debido salir de ti, traspasar paredes y ver que
venía el niño. Si no, tú me dirás cómo lo ha visto.
-Y no digamos de los enamorados. Si dos almas se quieren, no hay
distancias ni tiempos que impidan verse y gozarse. Hoy con el móvil es
fácil hablar, pero no es ese el problema. A estos fenómenos se llaman
exomatismos. El alma sale del cuerpo y llega incluso a verse a sí
mismo desde fuera.
-Verá a su cuerpo inerte, sin alma.
-Es curioso, ¿te imaginas que un alma que sale de su cuerpo tardara en
volver? ¿Y que se fuera de viaje con otras almas amigas?
-Yo no tengo ganas de volver, que el cuerpo es una prisión.
-Pues yo tampoco, que tengo que soportar unos pensamientos…
-No serán tan sucios como los de mi dueño.
-¿Hacemos un viaje astral?
-Vale, de paso conocemos a los habitantes de otros planetas. Como
vamos a la velocidad del pensamiento, donde pensemos ir ya hemos
llegado.
-Os estoy oyendo, almas mías, y os tengo que recordar que os debéis a
vuestros cuerpos hasta que llegue su fin. Juntos hasta la muerte como
los matrimonios. ¿No recordáis lo que prometen los que van a casarse?
“En la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe”. Pues
el cuerpo y el alma son como un matrimonio: desde que nacen contraen
el compromiso de vivir juntos para siempre.
-Perdona, Señor, era tomarnos unas vacaciones como los humanos en los
puentes. En Navidad, del veintidós de diciembre al ocho de enero, casi
veinte días.
-Y muchos matrimonios: tú por aquí y yo por allí, más separados que
los osos y los elefantes. Y nosotros no poder tomarnos un respiro,
¡qué castigo, siempre pegados a la ventana y no poder salir!
-Vuestra misión es esa: como las buenas esposas, a su lado siempre a
procurarles compañía. Y basta, cada cual a su rincón. No os quejéis,
almas, que por la noche salís horas enteras.
-Es verdad, que en los sueños se quedan solos con sus recuerdos, como
ganado sin pastor.
-No os quejéis y a seguir con los cuerpos que os ha tocado.
-¿Y si nos cambiáramos de casa una temporada? Sería divertido. ¿No se
cambian de casa los que veranean? Uno de la costa quiere cambiar con
otro del interior, se dejan las llaves y a vivir en otro domicilio.
Pues nosotras debíamos hacer lo mismo: “Te cambio la casa unos días”.
Y a conocer otros cuerpos y otras costumbres.
-Como los gobernantes: cada año que dijera lo que sabe, diera lo que
tiene y fuera. ¿Va a vivir toda la vida con lo que haya aportado? Pues
las almas que quisieran cambiar que dejaran su cuerpo por otro.
-Me estáis dando ideas, almitas mías. Yo pensaba que era el mejor
mundo el que había creado, y ahora que os oigo veo que todo puede
mejorarse. Lo pensaré unos días y veremos si mi familia está de
acuerdo. Que espero que sí, que donde no hay perjuicio, ¿por qué no
cambiar?
-Ay, Dios, piénsalo pronto, que estamos cansados de vivir tantos años
en el mismo cuerpo.
lunes, 4 de marzo de 2013
Almas.
Convencer. Campanea. Caminos.
Litesofía –entre literatura y filosofía-, 3 Marzo 2.013
Fragmentos
CAMINOS
Las personas pueden ser buenas y malas. Las buenas no pueden ser sino
buenas. De las malas, unas consiguen ser buenas por méritos propios
-luchan, se vencen-; otras no lo consiguen, o no lo intentan siquiera.
Las buenas son así desde que nacen: pasan por el mundo haciendo bien
sin proponérselo. Son ángeles tutelares en la tierra, modelos, que
señalan caminos a seguir. El mérito está en las personas que se
esfuerzan por mejorar y lo consiguen, en las que luchan contra natura
por hacer el bien. Ahí está el gran merecimiento.
Buenos y malos, virtuosos y malvados. Lo socialmente importante, creo,
es procurar motivaciones atractivas, fascinantes, a los que nacieron
diabólicos, que les atraiga luchar por ser de otro modo.
132 CAMPANEA
El reloj campanea las ocho. El día apenas tiene luz. Es uno de los
más raquíticos del año. El viento, cuando aparece, aventa las
campanadas con facilidad. Un día y otro, una semana, un mes, un año;
vuela el tiempo, y nosotros aquí, viéndolo pasar, sin poder hacer nada
por detenerlo. El son de las campanas de la iglesia llegan a ráfagas
hasta mí. Su voz es fría, gélida, como el ambiente. Tocan a Misa. Irán
algunas personas que madrugan por sistema, o que duermen poco.
133 CONVENCER
Leí en "Cómo ganar amigos" que un médico se puso enfermo cuando tuvo
que hablar en público. Enfermo de miedo. No pudo ni abrir la boca. Lo
cual le hizo pensar, y, por si volvía a repetirse, se preparó en el
arte -bonito y delicado- de hablar en público. Pronto destacó en este
campo y era llamado a dar conferencias en distintos medios.
Había de aprenderse a hablar en las escuelas, de hablar en público,
de exponer puntos de vista y de sentirse cómodos ante un auditorio.
Las discusiones las suelen ganar los que hablan mejor o los más
preparados en estas lides.
Los políticos tienen que ser maestros en oratoria. O dicen bien, o no
convencen. Y eso lo saben ellos. En el decir está la fuerza de sus
argumentos; en expresarse bien, el secreto de su triunfo. Hasta lo
falso, con buenas palabras, parece verdad. Si dos personas discuten,
gana el que con más rotundidad se expresa.
No le demos vueltas, hay que enseñar a hablar, hay que enseñar a
discutir, hay que enseñar a convencer.
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