Litesofía –entre literatura y filosofía-, 28 marzo 2014, viernes, San Doroteo
Huelgas
-Murcia, las ocho y media, en mi apartada orilla. Al pobre Ministro se lo quieren comer con patatas fritas, Taciano.
-¿A qué Ministro te refieres, Teodoro? ¿Al de Industria, al de Economía…, a cuál?
-Pensaba en Wert, de Educación, que diga lo que diga, le silban y abuchean. No dormirá el pobre.
-Con lo fácil que sería aplicar un derecho fundamental que le otorga la Ley, Teodoro.
-¿Tú qué harías en su lugar, Taciano?
-¿Yo? Lo tengo claro, Teodoro: España ha preferido Democracia, ¿no es así?; pues que aplique los derechos que le otorga la Democracia.
-A ver, a ver, ¿a qué derechos te refieres?
-El pueblo vota en las urnas a los políticos que prefiere, ¿no?
-Así es, Taciano, que los votos mandan en Democracia.
-Pues tú lo has dicho, Teodoro, los votos mandan, pero con mandato férreo: “¡He dicho y dejadme obrar!”. ¿O será mejor: “Obra pero haz lo que yo te mande”. ¿Qué democracia sería esa?
-¿No sería volver al autoritarismo, Teodoro?
-¿Cómo se puede consentir que un día sí y otro también haya huelgas y alborotos en las calles protestando por lo que diga o haga un Ministro?
-Es que la huelga está autorizada. Cada uno es libre de manifestarse por lo que no le agrade del Gobierno. Los Sindicatos defienden a los trabajadores y apoyan estas huelgas, Teodoro.
-Ahí le duele, Taciano: Hay que aunar la Democracia con el rigor, la firmeza y la energía necesarios. ¿Se puede consentir o ver sin sonrojo que le pequen palos o le quiten los pantalones a las fuerzas del orden público? Eso en Democracia ni en gobierno alguno se debe consentir, Teodoro. ¿Qué menos que encerrarlos por el tiempo que dure la legislatura del Gobierno en el poder?
-Es que la huelga es un derecho de los ciudadanos.
-Hay que distinguir entre huelga pacífica, sin ruido, civilizada, de otra con hombres violentos, armados, que buscan derribar la Democracia que se consiguió.
Francisco Tomás Ortuño
Doctor por la Universidad de Murcia