sábado, 30 de marzo de 2013

Lágrimas.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 Marzo 2.013
            LAGRIMAS –fragmento-
            Hay un recuerdo de mi infancia que ha permanecido en mí nítido, diáfano, sobre otros, con el paso del tiempo. Temprano, mis padres, no sé por qué, me mandaron a dormir.  En la cama, con los ojos abiertos y un nudo en la garganta, escuchaba a otros niños como yo, jugar en la calle. Sus gritos y sus risas me herían profundamente. Aquellas lágrimas eran, quizás, las primeras que derramaba de mayor. Cruzaba, sin duda, de la infancia a la adultez.
            Pedro Antonio de Alarcón recuerda lo mismo de una Nochebuena con sus padres. Es un momento crucial, trascendente, de niño que deplora el mundo que se va y teme al mundo que le aguarda. Es un segundo de angustia en la vida de la infancia. El primer destello de filosofía que aparece en nosotros. Alarcón lloró aquella noche escuchando: "La nochebuena se viene, la nochebuena se va, y nosotros nos iremos para no volver jamás". Yo lo hice escuchando a otros niños. Lo recuerdo con precisión: sentí angustia, miedo y muchas ganas de llorar, sin comprender los motivos.  
 Francisco Tomás Ortuño, Murcia