viernes, 4 de abril de 2014

Indicios. Relojes. Filosofías.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 abril 2014, viernes,  San Isidoro

Fragmentos

INDICIOS
            Hablar mucho puede ser una forma de disfrazar la propia ignorancia. Lo vengo observando en algunas personas. Cuando alguien habla y habla, no deja hablar a los demás, y de esta suerte, sólo dice lo que sabe, lo que repite como un loro. Suele ocurrir que estas personas deslumbren a algunos oyentes. "¡Qué bien habla! ¡Cuánto sabe!", dicen luego.
Hablar sin desmayo, sin dejar hablar, puede ser indicio claro de poca seguridad, de miedo o temor a que el oyente suscite cuestiones que no domina. La persona segura de sí, plena de ciencia, suele ser sencilla, de poco hablar; observa y apostilla si conviene; cuando habla lo hace con claridad y concisión.
            En la mujer, sobre todo, la mucha palabrería repele. La mujer que quiere deslumbrar, no habla; sólo aprueba. El hombre que tiene de pareja a una mujer que no discute, lo sabe.

RELOJES
            Son las nueve de la mañana, pero en mi vida son... Lo aclaro: de ocho de la mañana, cuando uno se levanta, a doce de la noche, que se acuesta, hay dieciséis horas. La vida media de la persona dura ochenta años.
            En esta proporción de dieciséis horas del día y ochenta años de vida, cada hora corresponde a cinco años. Puede ser interesante no perder de vista nuestra hora biológica, ya que cada día es la viva representación de una vida.
Quien pasa de los ochenta años, ha cubierto cumplidamente la etapa de su vida: pasar de esa hora -doce de la noche- es solo para dar gracias y rezar como campeones que han llegado a su meta.

FILOSOFIAS
            Sabia filosofía es contentarse con lo que nos ocurre, como esperar con ilusión la sorpresa de cada momento. ¿Resignación? No. Más bien saberse gobernado por un Ser superior y confiar en Él.. "A ver qué tengo reservado para hoy". Aceptar alegres lo bueno y lo malo que nos ocurra.


                                  Francisco Tomás Ortuño, Murcia