Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 febrero 2.013
Fragmentos
CONFLICTOS
Llega un momento en que los hijos dejan de ser niños; entonces, los padres, por inercia, siguen mandando y vienen los conflictos. ¿Cuál es el momento en que los hijos dejan de ser niños y deben obrar por sí? Difícil dar una respuesta categórica. Cada niño despierta a una edad. Lo mejor es guiar y no mandar; no decir: "por aquí, porque yo lo mando", sino observar el camino que toma el hijo según su voluntad, y, si no nos gusta, aconsejarle. Nunca imponer.
CAMPANADAS
A punto de nacer las ocho, a punto de saltar al campo, al reino de los vivos. Fugaces como ellas solas las ocho campanadas, que llegan y se esfuman. Ya suenan en la torre de la iglesia y ya se marchan para siempre. Unas ocho que durante siglos esperaron su momento y que, al llegar, murieron para siempre. Como nosotros.
VIEJOS
El problema de los mayores, ancianos o viejos, habrá que tomarse en serio. La vida se alarga y los nacimientos disminuyen. Estamos abocados a una sociedad de ancianos que atender. Se dice que deben trabajar dos jóvenes para cuidar de un mayor. Para un gobierno, esto debe de ser preocupante. "¿Qué hacemos con los viejos?". En cierta nación, alguien propuso seriamente en el Parlamento acabar con ellos, legalizar la eutanasia. Dicho sin eufemismos: que la plaga de los viejos estorbaban.
Sabemos que hay de todo en la fauna bípeda. Hay familias, sin duda, que no cuidan de sus mayores, que no soportan su presencia, y que desean su fin. A estos, la bárbara medida parecerá acertada. Sin llegar a tales extremos, la solución puede estar más bien en la creación de Centros asistenciales donde aparcarlos. El Gobierno debe aportar soluciones al problema social que se avecina.