lunes, 18 de febrero de 2013

Pavor.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 17 febrero 2.013
 
            PAVOR
            Me acuerdo del Colegio "San Andrés" de Murcia. Iba un equipo de sanitarios a hacer la preceptiva revisión médica a los niños. Esta se llevaba cabo en la biblioteca. Los pequeños, en la puerta, esperando su turno, estaban pálidos. Algunos a punto de desmayarse. Temían sobre todo a los pinchazos. Ante una jeringuilla sentían pavor, cosa que les ocurre a muchos que no son ya tan niños. Mi hija llevaba unos días preocupada con la vacuna. Apenas comía y dormía mal.
-¿Cuándo nos toca a los de quinto? -me preguntaba.
-Hoy no vais vosotros todavía -le respondía. Su rostro se iluminaba momentáneamente.
            Los sustos es mejor pasarlos pronto. Pueden generar úlceras de estómago, o cosas peores. Tener a una persona esperando tiempo algo que teme, es un suplicio refinado para acabar con ella. ¿No ocurre lo mismo a muchos con la muerte?; ¿no estarán tristes porque ven en ella un final tenebroso? ¿No tendremos una juventud pasota y rabiosamente rebelde porque su futuro es poco claro?; ¿procederá su malhumor del miedo, como en los niños que esperaban su turno en la puerta de la biblioteca?

Hay toses...


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 18 febrero 2.013
Fragmento
-Hay toses, Julián, que salen disparadas con su ruido característico, y se pasan. Son toses normales. Pero las hay que no acaban, que se suceden y no terminan, y ves que los pulmones se agotan de aire. Estas toses asustan. Para estos casos, el cuerpo debía tener, como los coches, una rueda de recambio. Hasta que se pasara la tos impenitente, utilizar otro medio para que los pulmones siguieran respirando. Y una vez normalizada la situación, volver a la que había dejado.
-Lo mismo debía de ser para los alimentos que se van por lo vedado. Que si en vez de ir al estómago, toma el camino de los pulmones, te ahogas sin poder hacer nada. Lo que comes cambia de ruta y luego no sabes qué hacer para que vuelva y eche por donde debía haber echado. Hay niños que han muerto así.
-Y personas mayores, Cirilo, que más de cuatro han muerto por perder el camino los alimentos. ¿Qué te dije ayer de las ovejas que pastando por el cielo se alejaban del rebaño y no sabían volver? Que atraídas por la Tierra acababan siendo devoradas. Pues lo mismo: de lo que comes, alguna migaja se cuela por donde no debía, se desorienta, no sabe qué hacer sola y se agarra al tubo como un náufrago a una tabla salvadora.
-Dios debía haber repasado su obra mejor, Julián. ¿Qué hacen los fabricantes  de coches? Antes de sacarlos al mercado, los revisan. No los venden al albur de que alguna pieza funcione mal. En el cuerpo humano hay ciertos fallos imputables al que lo hizo. Si los hubiera examinado antes de dejarlos de su mano, no habría ahogos por no tener otro medio de salir del apuro, o disponer de otro tubo para los casos de tos. Y no sigo, pero hay más situaciones en que echas de menos un recambio temporal para trances ocasionales.