lunes, 29 de octubre de 2012

Ayer te hablaba de un amigo que partió de cero un poco tarde...



Litesofía –entre literatura y…-, 29 Oct. 12

Ayer te hablaba de un amigo que partió de cero un poco tarde y llegó lejos con sus estudios. ¿Fue mérito propio o que su naturaleza lo empujaba, vellis nollis, a volar? Esta es la cuestión que tanto ha preocupado a pedagogos.

Para mí está claro: nació para subir bien alto; poseía los elementos necesarios para conseguir las metas que alcanzó; disponía de herramientas, de materiales, de energía, de vitalidad, y luego supo aprovecharlos.

Son necesarios estos dos elementos conjuntamente: naturaleza y esfuerzo. Sin condiciones naturales no habría podido; sin trabajo, sin esfuerzo, la buena tierra habría quedado estéril. El cuerpo manda; el empleo que de él hagamos, hace el resto.

Otra cuestión delicada sería si el hacer uno es cosa nuestra o también de fuerzas extrañas que determinan su puesta en acción. En este caso, no seríamos responsables de nuestros éxitos o fracasos, sino víctimas propiciatorias de un caprichoso hado o destino.

¿Se nace para santo?, ¿se nace para sabio? Ay, no te compliques la mañana con preguntas difíciles de responder.