Litesofía –entre lite y filo-, 11 junio 2014, miércoles, San Bernabé
Murcia, las seis de la tarde –por ayer-. Fragmento
Como estoy en vena, o me parece, te copio mi último engendro poético. Hace unos días estuvo en Murcia Antonio Jiménez y su equipo con su programa “El Cascabel”. Hablaron del agua, tan necesaria en Murcia, y del frustrado trasvase Ebro–Segura, permitiendo, en cambio, que las aguas excedentarias fueran al mar.
LOS RÍOS
La sangre de los cuerpos
Circula por las venas
Sin descansar;
Y a nadie que esté cuerdo
Le pasa por la testa
Paralizar.
Da vida a cuantos órganos
Encuentra en el camino
Por donde va;
Que su función es solo
Cuidar de los tejidos
De los demás.
No sabe de colores,
No tiene más razones
Que hacer el bien;
Lo mismo que los ríos
Con abundantes aguas,
De enorme señorío,
Deben hacer.
Mi idea es que no se deben parar las aguas de los ríos o llevarlas al mar, como locura sería querer detener la sangre del nuestro cuerpo. Ahí lo dejo.
Francis acaba de salir de casa con su hijo Fran. Francis y Fran son hipocorísticos de Francisco, como Pepe es de José, Lola de Dolores o Concha de Concepción. Dice el Diccionario de la Real Casa o Academia que el término hipocorístico viene del griego y significa cariñoso. “Se dice de los diminutivos o alteraciones de los nombres, en lenguaje familiar, como apelativos cariñosos”.
-Y quién no aplica con sus hijos un “hipoclorito” de esos cuando son pequeños? A Florencio le llaman Flor, a Saturnino, Satur y a Severiano Seve. Y al que se llama Crescenciano, Churri.
-No te pases, que ciertos nombres no admiten hipocorísticos.
-¿Hasta en eso hay clases? O todos o nadie, Basilio. Yo suprimía esos “hipocrísticos”, y así, muerto el perro se acababa la rabia.
-Para mí que se abusa de los hipòcorísticos con los niños, llamándolos con esos términos pseudocariñosos que luego cuesta quitar o no se quitan en la vida. Te contaría historias que conozco en que los pobres niños tuvieron que sopoprtar de mayores el capricho que los padres le colgaron. Que un hombre se llamara “Chuchi” ya era incómodo, pero si era Capitán del Ejército de Tierra, figúrate cómo lo llevaría cuando lo tuvieran que llamar los soldados. Y así cientos de casos.
-Ahora que se va el Rey debería de aprovecharse la ocasión para enterrar costumbres viejas y empezar de cero para una nueva sociedad del siglo XXI. Esta mañana, en los “Desayunos de la Primera”, hablaba como invitado el Presidente de la República mejicana. Él mismo dijo que se consideraba de los nuevos tiempos como el Príncipe Felipe, futurísimo Rey de España si nadie lo impide, al que solo le llevaba un año de edad. Es decir, reconocía que el siglo XXI venía a marcar la división de una Era caduca por otra nueva.
Y es así, no es que despreciemos lo hecho por el Rey Juan Carlos y antecesores suyos; ni que tiremos por la borda, como inservible, lo que descubrieron, inventaron o produjeron las generaciones anteriores, sino que se hace necesaria una revisión profunda de lo que tenemos en todos los campos: Lengua, Historia, Política, Economía… para permanecer, para cambiar o para tirar como arcaísmo de la Historia.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia