Litesofía, 27 Octubre 12
Don Antonio salía con los niños fuera del Aula. Estos recogían información que
luego llevaban a sus cuadernos. Como hacían con plantas e insectos en la Clase
de Ciencias naturales. Don Antonio era Profesor de Lengua.
Había otro aspecto que me encantaba: Hacía hablar a los niños delante de los
demás. Para mí, enseñar a expresarse delante de personas, ya es interesante.
Muchos mayores que no tuvieron este aprendizaje, no se atreven a leer y menos a
hablar sin papeles ante un público.
Hay que enseñar a hablar en las escuelas; a hablar en público; a exponer puntos
de vista particulares a los demás; a sentirse cómodos ante un auditorio. Las
discusiones suelen ganarlas los que mejor hablan, los mejor preparados en estas
lides.
Los políticos tienen que ser maestros en el arte de hablar; de lo contrario, no
convencen. Y eso lo saben ellos. En hablar bien está la mayor fuerza de sus
razonamientos. Hasta lo falso, con buenas palabras, lo disfrazan de tal modo
que parece verdad.
No le demos vueltas: hay que enseñar a hablar, hay que llevar la oratoria a las
escuelas. –El Trivium de la Edad Media: las artes liberales relativas a la
elocuencia: Gramática, Retórica y Dialéctica-.
El que no sabe expresar sus ideas a los demás o siente pavor, no podrá nunca
defender una causa justa con éxito. Hay que hablar, hay que discutir, hay que
convencer. La Clase de don Antonio Vicente me encantaba.