Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 Abril 2.013, martes
Murcia, las diez y media. Vengo de Inacua por el camino de los coches y de los negros. ¡Pobres negros! Los persigue la policía. ¿Por qué no pueden ganarse unos euros guardando los coches? Veo últimamente que se presenta la policía y que los negros huyen o se esconden. ¿Qué mal hacen con estar allí, donde los murcianos y las murcianas dejan el coche para ir a trabajar?
-Yo no distingo a los negros, Calixto. Para mí todos son africanos. En cambio, unos serán de Etiopía, otros de Zimbabwe, otros de Mozambique; estos vendrán de Nigeria y los otros de Sudán. ¿Se distinguirán entre ellos?
-¿Cómo van a distinguirse, Zacarías? ¿Acaso lo llevan escrito en alguna parte? Suponte que van europeos allí: de España, de Italia o de Bielorrusia, ¿tú crees que los van a conocer?
-Cuando hablen, sí sabrán por lo menos que son compatriotas.
-Como en Europa, Zacarías.
-Igual que tienen una moneda común podía haber una misma lengua, ¿No te parece, Calixto? Para dentro de casa, cada país la suya; y para fuera la de todos.
-No estaría mal, que me parece que mucha Comunidad Europea pero seguimos siendo países independientes.
-Es verdad, que si somos todos Europa, ¿por qué los alemanes dicen lo que tenemos que hacer en España, en Grecia o en Portugal? ¿Por qué esas deudas millonarias y esta crisis fenomenal?
-Para ser una Nación, Calixto, debían de borrarse las fronteras y los débitos. Hacer lo que se hace en Eapaña: varias Comunidades pero un solo Estado. Entonces sí podríamos decir que éramos Europa, con más de diez millones de kilómetros cuadrados y setecientos millones de habitantes.
-En España hay zonas ricas y zonas pobres: no es igual la huerta de Valencia que las Hurdes extremeñas, pero ¿qué se merecen sus habitantes?
-O en una casa: un hijo podrá más que otro por circunstancias de salud, de suerte o de inteligencia, ¿por eso vamos a echar a los leones a los que rindan menos? ¿No será más justo ayudarles?
-Lo de Europa da qué pensar, Eulogio: o somos o no somos una Nación. Si lo somos como dicen, moneda única, fronteras fuera y a empezar de cero con el erario común.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia