viernes, 29 de marzo de 2013

Instantáneas.


       INSTANTANEAS

           El paso de "La última cena de Jesús con los apóstoles", en la procesión del Viernes Santo, me hace recordar el mercado de mi pueblo.  Los martes en Jumilla marcan hitos en las vacaciones estivales. Cada martes, mi visita al mercado con el coche es obligada. Una, dos, tres, diez veces y el verano fuera. Permanecer dentro del coche viendo a la gente que entra y sale, mientras que mi mujer hace la compra, es una fiesta para mí. Cómo se retratan todos y cada uno delante de mi coche, en una instantánea rápida y fugaz, en un revuelo de colmena. La gente, atolondrada, discurre presurosa por mi lado sin reparar en mí. Con avidez la observo, la analizo, la estudio profundamente. Después de varios martes, termino por conocerlos y hasta por saber cómo se comportan: "Este espera, como yo, a su mujer", "este viene sólo por melones", "aquél sólo mira la mercancía, pero no compra nada". Es curioso comprobar que las personas se comportan siempre igual en el mercado: Hay mujeres que gustan de pararse con la primera conocida que ve; las hay que muestran orgullosas lo que han comprado; las hay que llevan a una chiquilla para que lleve el carrito; las hay que compran mucho y las hay que compran poco.

            El mercado es la despensa del pueblo. De cada casa viene un emisario por su ración. Suele ser la mujer la encargada de este menester. Hortalizas, carnes, pescados, quesos y demás, se reparten desigualmente según economías familiares. Con qué premura acuden las mujeres a la compra y con qué satisfacción se marchan.

            Saber cómo se ha surtido la despensa común es también interesante. Es un milagro que las personas se movilicen tan temprano para tener dispuesto el mercado cada mañana. ¿Quién trajo el pescado y de dónde?, ¿quién prepara las carnes y cómo?, ¿de dónde vinieron frutas tan exquisitas? Bello espectáculo el que ofrece el mercado cada martes a quien mira más allá de lo que ve.

            Cada martes, la plaza del mercado es igual que la sociedad convulsa. Como un panal de abejas son las personas que acuden por su ración alimentaria. Unas van y otras vuelven; unas entran y otras salen; direcciones opuestas; encuentros inesperados. Pronto la paz renace, la fluidez retorna, el discurrir presuroso cesa. La plaza se disuelve en un mar de silencios.

            Hermosa estampa la que ofrece cada martes el mercado. Yo quisiera que en los pueblos cada día fuera martes, y que cada familia tuviera en abundancia su ración asegurada. Yo quisiera que en el mundo, todos tuvieran esa ración asegurada de alimento. Que sin excepción, hubiera siempre ese mercado bien abastecido donde cada cual pudiera encontrar lo necesario para subsistir.

            ¿Qué ocurre en algunas ciudades -puntos negros en la geografía- donde no hay que llevar a casa?, ¿donde el hambre es norma para la mayoría?, ¿qué ocurre en ciertos países que no conocen lo que es un mercado?

            La gran familia humana. Todos debemos ser como una gran familia. Ni blancos ni negros ni amarillos. Todos hijos de la misma tierra, hermanos del mismo sol. Todos uno mismo. En tanto no haya sólo una familia y una mesa, el hombre no habrá alcanzado su plenitud. Hay que llegar a esa gran mesa común, en la que todos encontremos esa ración indispensable para subsistir. El mercado es una fiesta cada martes; pero hace pensar que ni todos van a él ni todos se llevan lo mismo.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Murcia, las ocho, donde ayer.

28 marzo 13-Murcia, las ocho, donde ayer.-Pero a otra hora, que las ocho no son las dos.-Como dicen que hay tres días en el año en que el sol no falta, hoy saldrá aunque solo sea a saludarnos. De momento, el cielo está plomizo y cubierto.-Se refieren a tres días importantes: Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión. Es un lenguaje figurado. No que el sol tenga que salir sino que esos días relumbran más que el sol.-Bueno, para ti la perra gorda otra vez.-¿Te quedó claro lo que era una perra gorda cuando se compraba con pesetas?-Sí, sí, yo lo sabía, los que no se acordaban eran los concursantes de la tele.-Tú no la olvides, por si volviera de nuevo a España.-Ahora que has nombrado a España, ayer se reunieron Mas y Rajoy a ver si ponen orden en Cataluña. ¡Mira que decir que no son españoles!-Si la primera vez que lo dijo lo hubieran encerrado, no lo habría repetido. Que en Política –nacional, regional, local o familiar- no se deben consentir ciertas bravatas y dejar que circulen y tomen cuerpo. Luego son difíciles de parar. Te contaría de nuevo el Cuento del Conde Lucanor.-¿El de la mujer brava?-El mismo. Hay que atajar ciertas cosas tan pronto como dan la cara; luego es tarde.-¿Y lo mismo con la Iglesia?-Lo mismo. Mira, ahora que la nombras, el nuevo Papa Francisco tiene la mejor oportunidad de practicar esa norma: “No dejar pasar una a su rebaño”. ¿Tú sabes lo que hizo el Rey Cogulla o Ramiro de Aragón cuando no cumplían sus órdenes sus vasallos? La Campana de Huesca, que fue sonada y efectiva. Pues ahora es el momento justo de atarse los machos bajo la ropa papal y echar a patadas a quien le contradiga.-¿No sería muy fuerte la medida?-O muy buena. Ya ha visto que Benedicto XVI se sintió incapaz decambiar nada porque sus fuerzas no le acompañaban, pues a rezar y aemplear la fuerza de la Ley desde un principio.-¿Y qué tendría que cambiar en la Iglesia?-Muchas cosas, Genaro. Una grey y un pastor. ¿Cómo puede consentir queel cura de un pueblo interprete a su manera el Evangelio o que quieracrear por su cuenta una norma que no se corresponde con la palabra delPontífice? Desde el primer momento, una orden tajante de expulsión, yaque la medida de Ramiro me parece dura en la Madre Iglesia. “¡Fueralos que no cumplen lo ordenado por el Papa!”. “¡Fuera los que quieren ser más papistas que el propio Papa!”. “¡Fuera los que permiten lo queno está en ellos permitir!”.-¿Qué vuelva la Inquisición?-No quería nombrarla, pero sí, una vigilancia extrema que denuncie los atropellos a lo quie ordena el Pontífice. Tú sabes que la Inquisición viene de “inquirir”, que quiere decir indagar o preguntar para obtener información. Había un Tribunal permanente, distinto del ordinario, presidido por un Obispo, nombrado por el Papa, para luchar contra los herejes. Al intensificarse, en los siglos XI y XII, la actividad de los cátaros y albigenses, reaccionaron violentamente contra ellos los cristianos. Algunos dictaron la pena de muerte por el fuego. Federico II publicó en 1.224 una ley por la que se imponía la pena de muerte a los herejes. Y Gregorio IX, en 1.231, aceptó para toda la Iglesia esta Constitución tomando diversas medidas para asegurar su cumplimiento. La principal fue crear el nuevo Tribunal de la Inquisición o Santo Oficio, del que se encargó la Orden de los Dominicos. Tal fue realmente el origen de la Inquisición. Los que se sentían amenazados por ella tomaban diversas medidas: unos huían fuera; otros iban a Roma a pedir clemencia al Papa. Algunos conseguían Bulas que suavizaban las penas. Los procedimientos de tortura empleados más corrientes eran dos: el de los “cordeles”, quese apretaban hundiéndose en la carne; y el de la “toca”, que consistía en un paño que se introducía por la boca hasta la garganta, con lo que se ponía al reo al borde de la asfixia. La Inquisición fue suprimida en España por José Bonaparte en 1.808 y en 1.813 por las Cortes de Cádiz. Como ves, hubo una Inquisición seglar, que aplicaban los reyes, y otra religiosa. Hoy el Papa podía aplicar cualquier medida para imponer su autoridad y no permitir que su Iglesia se rompa en pedazos como quiere Mas de España. ¿Serán las lluvias que padecemos por Semana Santa un aviso del Cielo?

Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Habilidades.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 27 Marzo 2.013, Miércoles Santo

A ti, Isabel, de Pérez Galera, pintora singular autodidacta, con mi recuerdo.


HABILIDADES


Isabel ha terminado un cuadro. Otro más que añadir a la lista decuadros salidos de su mano. Lo de “su mano” es un decir, porque lamano, como instrumento del cerebro, no es del todo la que pinta.
¿Quién pinta entonces?, ¿la vista?, ¿el cerebro?, ¿la mano? Si tuvieraque precisar diría que una cierta habilidad que dispone a los ojos y atodo tu ser para ejecutar con arte la pintura.
En el lienzo, las manos que utilizan los pinceles, como los ojos quemezclan con acierto las pinturas, no son meros instrumentos, como elpincel que discurre por el lienzo. La mano como la vista, forman partedel pintor y de su obra.
No es como el escritor. La fuerza del que inventa reside en elcerebro. Sólo para fijar historias o creaciones literarias, necesitade un escribano, que puede ser extraño o propio. O sea, que en el queescribe, las manos son menos parte de la obra que en el que pinta.
El pintor sin manos es bien poco, se difumina, sepierde. En el escritor no ocurre así. Por tanto: en el que pinta hayuna luz que culmina en la destreza de sus manos; en el que escribe,existe esa luz interior aunque no se manifeste.
El que utiliza la boca y/o los pies para pintar es lo mismo: senecesita a sí para expresarse como artista. No le ocurre esto al queescribe o inventa historias, que puede darlas a otro sin el auxilio deotras partes de su cuerpo.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Cimientos.


CIMIENTOS

Los jóvenes de hoy son distintos a todo lo anterior.
No hay precedentes de igual comportamiento en la historia. De lo
inmediato anterior les separa un abismo. Y esto desconcierta y enerva
a muchos padres. Tienen otras ilusiones, otras formas de manifestarse,
otros gustos, otra manera de ser.Piensan en su momento, en sus
músicas, en sus locuras. No quieren saber de atrás. No les importa el
pasado. Lo ignoran como norma. ¿Cómo van a seguir los dictados de sus
progenitores? "¡Déjame en paz!", es cuanto piden a los que viven
cerca. No quieren que se les moleste. "¡Tu vive tu vida, tu mísera
vida, y deja vivir a los demás!". Los hijos, materialmente unidos a la
familia, viven tan alejados de ella en espíritu, que no se conocen
unos a otros. Los mayores tachan de ingratos a los hijos, cuando estos
pasan de ellos. Es un desprecio olímpico el suyo que a muchos padres
enfurece. Y no lo hacen con intención aviesa, sino porque son así.
Nos toca, padres, reconocer esta verdad: los hijos son ellos y obran
según sus estructuras mentales, temporales y sociales. Tengo para mí
que nuestros jóvenes, tal vez sin advertirlo ellos mismos, son la
creciente de otra sociedad, el origen de otra era. Con los años se
estudiará este momento -interesante, desconcertante, histórico- como
origen quizás de otra raza. ¿Más fuerte?, ¿más sabia?, más madura? En
el mundo fabuloso de la informática, del espacio y la parapsicología
que nos llega, la forma de vivir y de pensar será diferente a la que
hoy tenemos. Estos jóvenes, un tanto nerviosos y alocados, son los
cimientos del nuevo edificio, la base de la nueva sociedad.
Observemos, aprobemos y alentemos sus actos.

F.Tomás Ortuño

Domingo de Ramos en Santana.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 marzo 13

-Domingo de Ramos en Santana, las diez y media, en el comedor, oyendo un viento huracanado tras los cristales. Llaman a la puerta. Es uno de mis hijos con la familia, que hoy es el día de la “burrica” y quieren ver la procesión.-Si el tiempo no lo impide, Hilario, que igual que las procesiones de Murcia se suspenden por la lluvia, aquí puede pasar lo mismo con la de las Palmas.-¡Cómo estarán los semanasanteros de toda España, Sandalio!-Y en Murcia más, que hay una guerra montada entre Procesiones y Huertos que no veas.-Yo di una solución un año que hablé del asunto: que, de mutuo acuerdo, trasladen la fiesta a Julio, cuando no llueve y la gente se va a la playa.-Lo dirás de broma, Hilario, ¿tú crees que la Pasión de Cristo la van a celebrar después de haber resucitado?-Tú lo has dicho, Sandalio, ¿cuándo mejor celebrar una enfermedad que después de curarse?-No digas tonterías, Hilario, que aquí nadie celebra enfermedades; es la Pasión y Muerte de Jesús.-¿Acaso sabemos cuándo murió Jesús exactamente? El hecho en sí es lo que se conmemora. ¿Qué más da que sea en abril o en mayo? Que se siga un orden y basta.-¿A qué orden te refieres, Hilario? -Me refiero a que primero sea la entrada en Jerusalén y luego los juicios de Anás, Caifás, Pilatos, Herodes… y no al revés; después la muerte en el Calvario y por último la Resurrección. A ese orden me refiero. Pero que sea en enero o en diciembre será lo mismo.-Pues díselo tú a muchos que yo conozco, que antes morir que cambiar la fecha.-¿Y los Huertanos? ¿Por qué tener que estar pegados de por vida a las procesiones? Vosotros haced vuestra fiesta cuando os venga bien, que nosotros haremos la nuestra cuando queramos.
El viento no remite. Francis y familia se bajaron al pueblo a buscar aPascual y a Lina.-¿Y se van a ver con tanta gente?-Eso, Sandalio, que lo dijeras hace unos años…, pero hoy es tan fácil como el comer: se dirigen con un móvil: “Estamos en la Glorieta”. “No os mováis, que vamos hacia allí”. Como hacen los que van de viaje con el GPS: le dan instrucciones y a dormir, que el camión los lleva al sitio.-¡Qué cosas, Hilario!

-Ya muchos años que ocurre lo mismo: hace buen tiempo, hasta el punto de ir la gente a la playa y bañarse, y llega la Semana Santa y a llover.-¿No será un mensaje? Yo estudiaría el asunto. ¿Qué nos querrá decir el Señor? Seguro que las Cofradías, que esperan su oportunidad de unas horas cada año, están temblando y pidiendo al Cielo que los deje en paz.-Y no digamos los huertanos, que dependen el resto del año de las ventas de cuatro noches. “Por favor, Dios mío, no nos hagas esto, que con la crisis ya tenemos bastante; no nos espantes la clientela estos días, que nos hundes en la miseria. ¿Qué te hemos hecho para que nos trates así? ¿Quieres que hablemos? ¿Qué pides a cambio? ¿Preces, dinero, alguna peregrinación? Dinos claro lo que quieres, que hablando se entiende la gente. ¿Quedamos en el campanario? ¿En la sacristía? Donde digas y a la hora que quieras. Aceptaremos al pie de la letra tus condiciones. Pero mandar vientos y lluvias cuando vamos a sacar las procesiones o cuando está la mesa puesta no nos parece bien, Señor.¡Habla, por favor, ¿qué no te gusta que hacemos?, ¿qué quieres que hagamos?


Francisco Tomás Ortuño