viernes, 29 de marzo de 2013

Cimientos.


CIMIENTOS

Los jóvenes de hoy son distintos a todo lo anterior.
No hay precedentes de igual comportamiento en la historia. De lo
inmediato anterior les separa un abismo. Y esto desconcierta y enerva
a muchos padres. Tienen otras ilusiones, otras formas de manifestarse,
otros gustos, otra manera de ser.Piensan en su momento, en sus
músicas, en sus locuras. No quieren saber de atrás. No les importa el
pasado. Lo ignoran como norma. ¿Cómo van a seguir los dictados de sus
progenitores? "¡Déjame en paz!", es cuanto piden a los que viven
cerca. No quieren que se les moleste. "¡Tu vive tu vida, tu mísera
vida, y deja vivir a los demás!". Los hijos, materialmente unidos a la
familia, viven tan alejados de ella en espíritu, que no se conocen
unos a otros. Los mayores tachan de ingratos a los hijos, cuando estos
pasan de ellos. Es un desprecio olímpico el suyo que a muchos padres
enfurece. Y no lo hacen con intención aviesa, sino porque son así.
Nos toca, padres, reconocer esta verdad: los hijos son ellos y obran
según sus estructuras mentales, temporales y sociales. Tengo para mí
que nuestros jóvenes, tal vez sin advertirlo ellos mismos, son la
creciente de otra sociedad, el origen de otra era. Con los años se
estudiará este momento -interesante, desconcertante, histórico- como
origen quizás de otra raza. ¿Más fuerte?, ¿más sabia?, más madura? En
el mundo fabuloso de la informática, del espacio y la parapsicología
que nos llega, la forma de vivir y de pensar será diferente a la que
hoy tenemos. Estos jóvenes, un tanto nerviosos y alocados, son los
cimientos del nuevo edificio, la base de la nueva sociedad.
Observemos, aprobemos y alentemos sus actos.

F.Tomás Ortuño

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