miércoles, 13 de marzo de 2013

Raíces. Elecciones. Cervatillo.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 marzo 13

RAÍCES
No deberíamos cambiar de casa, ni de pueblo, ni de ocupación.Nuestras vidas se resienten con los trasplantes. Creemos que no nos afectan, pero no es así. Nuestro mundo espiritual es frágil, sensible,y todo traslado o cambio supone en él una brutal convulsión que puede romperlo. Una pieza de vidrio puede durar mucho si no se toca. Cuando se mueve, su integridad corre peligro. Algo así puede ocurrir a las personas.

ELECCIONES

A los hijos hay que ofrecer campos diversos para que se decidan por uno. Nada de imposiciones. El terreno personal de los gustos es sutil y delicado. Jamás debemos obligar a ser lo que a nosotros nos gustaría que fuesen los hijos. Que ellos decidan su porvenir a la vista de opciones diversas. ¡Cuántas desilusiones de padres porque sus hijos no respondieron a sus gustos o expectativas! Estos padres debían sentirse contentos viendo que sus hijos tienen clara su elección, aunque no sea la brillante carrera que viene de familia.

CERVATILLO

Este verano pasado, en el monte, una avispa me picó en un brazo. ¡Qué veneno suelta el bicho por el aguijón! Fue sobre la marcha, sin posarse. No sé qué pintan las avispas en el concierto mundanal. Claro que ellas, a lo mejor, piensan lo mismo de nosotros. Coloqué, cerca dela piscina, una botella con fondo de agujero y miel dentro. La avispa que entra al olor de la miel, ya no encuentra la salida y muere. ¡Qué crueldad la mía tan refinada! Pensé que lo ideal sería una república,donde nadie matara a nadie ni molestara a los demás.Conozco una película en la que un señor corpulento vive en el bosque con un niño. Su misión en la vida no es otra que cuidar de los animales que posee, que son muchos, y de los que corren peligro de ser devorados o muertos. Muy bonito cuando el niño alimenta a un cervatillo recién nacido que ha quedado sin familia.Pero la realidad es otra: cada ser vive para sí, tanto en la selva como en la ciudad; los animales luchan por subsistir a costa de lo quesea. Y en este "lo que sea" entra la vida de los otros. Veo bien que inculquemos sentimientos de amor y generosidad en los pequeños, pero también que les enseñemos a defenderse porque la vida es lucha, nos guste o no nos guste.Hay dos mundos antagónicos en la selvática vida nuestra de cada día: Uno bueno, idílico, donde se vive para amar y ayudarse; otro satánico,infame, en el que cada cual es lobo para los demás. ¿Es uno mismo quien los hace ser de una u otra guisa, según la situación anímica del momento, según los humores dominantes? Duro dilema el de nuestra existencia: somos buenos y somos perversos; el mundo es bueno y es malo; todo lo existente tiene dos caras.