lunes, 24 de junio de 2013

Charlot.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 24 Junio 2.013, lunes, San Juan
Fragmento
CHARLOT
            Candilejas, de Charles Chaplin, es una película preciosa, fina, delicada. El amor limpio, platónico, de una joven bailarina por el viejo que la animó a vivir. La vida es bella cuando hay un ideal.
            Chaplin, alias Charlot, es un gran actor. No descubro nada nuevo. En el cine mudo quedó como arquetipo o paradigma del bien hacer: Sus gestos son expresivos  y sus movimientos precisos. Encarna al hombre sentimental que se gana la simpatía del público.
Candilejas corresponde a la etapa del cine sonoro. También el maestro del cine mudo, sabe estar aquí a la altura de los mejores actores.
            Los grandes triunfadores del cine, de la canción, del mimo, de la pintura, han encarnado un tiempo en algo concreto, que el público capta perfectamente. La gente  ve en ellos algo más que simples artistas. Charlot, por los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, llevaba con su figura de vagabundo un mensaje de amor, que llegaba al alma de cuantos le veían.
            Francisco Tomás Ortuño,
            Doctor por la Universidad de Murcia