jueves, 21 de noviembre de 2013

Arboleja.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 21 Noviembre 2.013
Arboleja
Ayer estuve en la Arboleja. Fui unos kilómetros en coche por la hermosa huerta que une -o que separa- a Murcia del villorrio. -“Dende Murcia a la Arboleja” se titula un libro de poemas panochos; su autor conocería bien este camino para cantarlo en sus versos-.
Para saber lo que es la huerta de Murcia, nada mejor que ir a la Arboleja. ¡Qué delicia será vivir allí, entre huertos repletos de naranjos! Las viviendas son más chalés que casas de labranza.
¿Quién iba a pensar hace unos años que en las puertas de estas casas, habría indefectiblemente un coche? Las mulas desaparecieron, los carros, los arados... Vinieron los tractores a sustituirlos, los coches, la televisión.
Ver estas barracas huertanas, alegra el corazón; no lo deprime como antes. Los tiempos son otros.  A mí me daban envidia ayer estos huertanos y sus tierras, lejos del mundanal, ideales para una cura de nervios, como un sanatorio.
Sin querer, me acordé de Santana, en Jumilla, cerca del convento. Veía ciertas similitudes, con lo dispar del paisaje. En los dos ambientes encontraba silencio,  naturaleza abierta con estallidos de sol.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia