jueves, 15 de noviembre de 2012

Ayer fue el día de la "Huelga General" en España.


Litesofía –entre literatura y…-, 15 noviembre 12

-Ayer fue el día de la “Huelga General” en España. Querían los Sindicatos que fuera, como su nombre indica, tan general que no quedara nadie sin acudir. Pero quedó en “Huelga Reducida”, escasa, raquítica, tan pequeña que apenas se la vio. Y es que la gente en España no quiere huelgas, a ver si se enteran Toxo y Méndez; la gente quiere tranquilidad y buenos alimentos; un partido de fútbol y una cerveza con los amigos y les basta.
-¡Vamos a la huelga, Macario!
-¡Déjame en paz, Argimiro, que estoy bien así!
-¿No ves que hay huelga general, Macario?
-Di que no estoy, Argi: nadie me va a echar en falta.
-¿Sabes que el veinticinco hay votaciones en Cataluña?
-¿Y qué se vota en Cataluña?
-Si quieren o no la independencia.
-¿Qué independencia, Argimiro?
-La independencia de España, Macario.
-¿No fue ya esa guerra un dos de mayo?
-Aquella fue de los franceses, cuando Napoleón quiso poner aquí a su hermano.
-Ah, sí, que Castaños ganó en la batalla de Bailén; yo lo estudié en la escuela. ¿Esta es otra?
-Esta es la de Mas, que quiere el País Catalán para él solito.
-No debe estar bien de la cabeza este señor Mas.
-Pues sí, eso quiere, y la gente le sigue la corriente, y hasta irá a votar el día veinticinco.
-Entonces es que hay más de un Mas chiflados en Cataluña.
-Eso debe de ser, Argimiro. Con lo bien que se viviría sin huelgas ni votaciones.
-Debe ser una enfermedad.  Como la carcoma, que se alimenta de la madera. Un mueble es feliz y de pronto es atacado por el insecto y ya la tienes. “¡Déjame en paz, bicho, que yo no me he metido contigo!”. Pues quiera o no quiera tiene que defenderse. ¿Y las oliveras que son atacadas por una mosca? Lo mismo. Cuando mejor vive viene la mosca a chupar sus jugos y acaba con ella. O en el hombre ciertas enfermedades.
-Yo creo que el hombre es el animal más belicoso que existe. Tú estudia la Historia y verás que siempre ha habido guerras. Siempre. Desde que Dios lo puso en el Paraíso terrenal. Con lo bien que estaba y mira por dónde vino el Demonio a molestar. Ya no paró. Luego Caín mató a su hermano. Y eran cuatro gatos, que luego…
Fue el maldito Demonio, que no le dejó parar nunca.
-Pero esa mosca que ataca a la oliva ¿qué tiene que ver con el demonio?
-Pues sí tiene que ver, que es un ataque indirecto el suyo. Las guerras entre seres inanimados repercuten en los hombres, Argi. El Demonio sabe lo que se hace. Hay guerras directas, que son de hombres contra hombres, y guerras indirectas, que son las que destruyen cosas que el hombre necesita. Parece que no, pero el Demonio, que es astuto, inteligente y malo donde los haya, sabe cómo atacar y de qué manera. Pero siempre su enemigo es el hombre. ¿A él qué le va que un animal mate a otro o que un insecto acabe con la cosecha de la aceituna? Él busca hacer daño al hombre.
-¿Y por qué será que la tiene tomada con él?
-Está claro, hombre, por envidia. Él vivía antes tan ricamente y el hombre acabó con su tranquilidad.
-¿Cómo y por qué?
-¿Qué pasa con los hermanos? Todas las atenciones van al mayor hasta que viene otro. Entonces nacen los celos. Pues eso tuvo que pasar al Demonio cuando Dios creó al hombre. “Hagámosle a imagen y semejanza nuestra”. Y cuando lo vio cerca maquinó lo peor para destruirlo. Todo empezó allí. Fue la envidia, que es el pecado más difícil de vencer. Mira si tuvo envidia Lucifer, Satanás, Luzbel o como quieras llamarlo, que logró que Dios lo echara del Paraíso, que le quitara los dones preternaturales que le había dado y trajera la enfermedad y la muerte que antes no tenía. Por envidia, lo tengo claro. No pudo aguantar al ser que había nacido después que él.
-¿Y Dios lo consintió?
-Dios sabe mucho más que él. En su plan ya estaba que fuera así, para que el hombre alcanzara la gloria por méritos propios.
-¿Cómo por méritos propios?
-Dotó al hombre de libertad  y dijo: “El que venza a Satanás, y solo ese, vendrá conmigo para siempre”.