Caza
-¿Cómo se le ocurriría? ¿Lo sabría su mujer?
-Ella estaba en Grecia saludando a su familia.
-¡Qué racha, el pobre, por nadie pase!: Una hija que se separa, un yerno que hace negocios sucios, un nieto que se da un tiro… y él que se va a Botswana a cazar búfalos…
-¿No eran elefantes?
-Caza mayor, Adelfo: elefantes, búfalos, muflones… ¿qué más da? Para mí que el Rey es un enfermo, Julián.
-¿Enfermo?
-Sí, enfermo reprimido, que no pudiendo hacer lo que cree que debería hacer, se va a donde no lo vean a pegar tiros, aunque sea a pacíficos paquidermos.
-Puede ser así, que pienso que en muchos maltratos de pareja ocurre lo mismo. Tienen que hacer el papel que no quisieran en su casa y salen por peteneras.
-¿Tú crees que a don Juan Carlos no le ocurre eso? Primero con su padre, que no gobernó; luego él, en democracia, que no manda como quisiera. Por nadie pase. Cuántas mañanas se levantará dando puñetazos en una mesa o gritando. Y, claro, como no puede desahogarse, coge el avión y la escopeta y se va a Botswana a pegar tiros.
-Vete unos días a Grecia, Sofía, que yo me voy a cazar si no quieres que haga algo peor”. Sí, seguro que ha sido él quien le ha dicho que se vaya.
-Es que, Adelfo, cada uno debe ser él mismo. Si a un médico no le dejan tratar una enfermedad, no es médico; si a un juez le obligan a dictar sentencia en contra de su voluntad, no es un juez; si al Rey le obligan a callar cuando él tomaría medidas, explota un día y se va a Botswana.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia