miércoles, 4 de junio de 2014

Abdicación.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 4 junio 2014, miércoles, San Bernabé

Abdicación   -fragmento-

-Hijo, quiero hablar contigo.
-Te escucho, papá, ¿qué quieres decirme?
-Llevo varias operaciones, como sabes, pero bien no puedo andar.
-Ya te veo, papá: un día te vas a caer en el salón del trono, delante de tus invitados.
-No te rías, Felipe: veo que no puedo seguir con mis obligaciones.
-Con el bastón te manejas bien. Has ido a China y a Qatar y hasta has hecho negocios millonarios por aquellas tierras. Eres un crack, papá. Tienes cuerda para rato.
-Por fuera quedé tocado en mi viaje a Botswana, con lo que habré estado allí y lo que gozaba cazando elefantes. Y por dentro quedé maltrecho con Urdangarín y tu hermana Cristina. Ya no soy el que era, Felipe, los años no perdonan.
-Estás hecho un chavalote, papi, no te pongas triste.
-Lo he pensado bien y voy a dimitir.
-¿Cómo? ¿Qué vas a dimitir? ¡Qué bromista estás, papi!
-No, Felipe, hablo en serio: te voy a pasar “los trastos” usando términos taurinos.
-No hablarás en serio, papá, yo no estoy preparado aún y tú puedes seguir unos años más, ¿no ves a tu colega Isabel, la reina de Gibraltar?, con noventa años y tan fresca.
-No es lo mismo, Felipe. Anoche no me dormía pensando en la familia: Mi padre no llegó a ser rey; mi abuelo tuvo que dejar el trono; mi bisabuelo, ya sabes; mi tatarabuela tuvo que salir de España…
-Olvida la historia de la familia y sigue recibiendo embajadas en tu despacho, que los españoles te quieren, papá. ¡Qué ocurrencia, decir que quieres dimitir! Se lo diré a mamá y verás que piensa como yo.
-Tu madre ya lo sabe, pero no hay manera de convencerla. Dice que su hijo es joven todavía, que lo deje disfrutar más tiempo.
-Claro, papi, ¿qué va a decir? ¿No ves a Carlos de Inglaterra, ya llegará su momento. Hoy estás bromista, papá, descansa y sigue gobernando, que estás hecho un roble.
-Cuando me aplauden, hijo, no sé si es por mí o porque creen que me despido.  
-¡Papá, no me dejes!
-¡Que tengas suerte, hijo!


Francisco Tomás Ortuño, Murcia