domingo, 31 de marzo de 2013

Galaxias. Piropos.


Litesofía –entre literatura y filosofía-, 31 Marzo 2.013, San Amós
            GALAXIAS
            El pino es precioso, con su gama de verdes jugando con el sol. ¿Has reparado en que el pino es como otro universo?: Cada piña es una galaxia compuesta por otros mundos en su interior. La Tierra, un piñón diminuto perdido en el boscaje de una piña, quiere saber qué hay más allá de su contorno. ¡Qué difícil no marearse con estas elucubraciones espaciales! Más allá del universo una nada sin fin, sin tiempo y sin espacio.

            PIROPOS
            Los pinos de Santa Ana se saben admirados y queridos. "¡Qué pinos tan hermosos, qué lugar tan acogedor!". ¿Serán así porque se saben amados? En los animales hay pruebas evidentes de que nuestro cariño se les transmite y les hace sentirse alegres; y que nuestros reproches y desprecios, por el contrario, los aflige. ¿Por qué no pensar que a las plantas "se les alegra el corazón si son piropeadas y se ajan si se las maltrata?
Gertrudis Gómez de Avellaneda, cubana del siglo pasado, dedica una poesía  a una higuera que tiene, retorcida y fea: "En mi huerto hay ciruelos hermosos, más de cien árboles bellos; cuando paso cerca de la higuera, exclamo para que me oiga: “Es la higuera el más bello de todos los árboles de mi huerto". Y sigue la poetisa: "Por la noche dormirá feliz pensando que le dijeron hermosa".
            Qué bonito pensar que una planta nos oye y se alegra con nuestros requiebros. Una vez le preguntaron a un horticultor qué hacía para criar siempre las mejores hortalizas del contorno, y, sonriendo, contestó: "Porque les hablo y les hago saber que las quiero". Pero hoy parece que las pruebas llegan a la evidencia. Personas estudiosas han hecho experimentos con plantas y parece fuera de toda duda que se mustian o se esponjan según los sentimientos hacia ellas de sus dueños.
¿No conoces el caso? Había dos plantas en una habitación. Un joven entra y destroza una de ellas -la arranca de raíz y la pisa sin compasión-. Luego el dueño conectó a la planta que queda un polígrafo -aparato que se utiliza con las personas para detectar su estado de ánimo, como miedo, tranquilidad, etc.- Fueron pasando hasta seis personas a la habitación; cuando entró el autor del estropicio, la aguja del polígrafo, sin vacilar, saltó convulsionada. 
Francisco Tomás Ortuño, Murcia