Litesofía –entre literatura y filosofía-, 5 mayo 2014
Ayer se celebró el “Día de la Madre”. Los grandes almacenes se encargaron de recordarlo por activa, por pasiva y por perifrástica, como se dice en los medios últimamente. Quieren decir de todas las formas posibles.
No quiero dudar que estos comunicantes saben conjugar los verbos como decir el padrenuestro. Por si las moscas, se lo recuerdo. En la voz activa de los verbos, el sujeto realiza la acción: Yo amo, yo he amado, yo amaba, yo amé, yo amaré, yo ame, yo amara o amase, yo amare, etc.
En la pasiva, con el verbo ser, el sujeto recibe la acción verbal: yo soy amado, yo he sido amado, yo era amado, yo fui amado, yo seré amado, yo sea amado, yo fuera o fuese amado, yo fuere amado…
Pero, ¿y la perifrástica? Perífrasis consiste en expresar una idea por medio de un rodeo: acaba de llegar, va repartiendo estampas… Y existe una conjugación, llamada perifrástica, formada por los verbos haber o tener, seguidos de “de” o “que” y el infinitivo del verbo que se trate: Yo he de leer o yo tengo que leer; yo tenía que leer; yo tuve que leer; yo tendré que leer; yo tenga que leer; yo tuviera o tuviese que leer; yo tuviere que leer; y así sucesivamente.
Pienso que los que dicen eso de “lo dijo por activa, por pasiva y por perifrástica” sepan que el futuro perfecto de subjuntivo del verbo andar, por ejemplo, en la voz perifrástica, es yo hubiere habido de andar o yo hubiere tenido que andar, y si no lo saben que lo estudien.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia