domingo, 20 de octubre de 2013

Galápagos.

186)  Galápagos
  -He visto a mi amigo Luis. Viene al pueblo a reunirse, como otros años, con su familia. Yo creí que nadie lo había pensado, y hasta lo escribí con aires de innovador: “¿Por qué no se juntan los hermanos con sus hijos una vez cada año?”. Y ahora veo que lo hace mi amigo.
-Todo está pensado, Rubén. Hoy, más que nunca, es necesario, que las distancias familiares son grandes y los cambios frecuentes.
-¿A qué cambios te refieres?
-Antes apenas se movían las familias y los altibajos socioeconómicos eran inapreciables; pero ahora…: “Este, por un viento favorable, es rico”. “Aquel, en cambio, de nadar en la abundancia, almuerza en comedores de Auxilio Social”.
-Yo pensaba que era para hablar de la salud.
-Es un capítulo importante pasar lista: “Rosa murió en febrero”, “Luis se volvió a casar”, “Antonia pereció en un crucero,”. “Raúl se fue a Alemania”.
En este punto, Venancio pregunta:
-¿A qué se fue Raúl tan lejos?
-Nadie lo sabe -le contesta Luis-, que las cabezas son insondables. Tú crees que piensan lo que dicen y luego ves que hacen lo contrario. No te puedes fiar, que llevamos con nosotros más conchas que un galápago: enseñamos una cara y obramos con otra.

                                                                                   Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

Ahorro.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 19 Octubre 2.013 
Ahorro 
-Nuestros padres, Julián, nos inculcaron la virtud del ahorro. Aún oigo al mío decir: “¡Hay que ahorrar para cuando no haya!”. Lo contrario de lo que ahora se hace: gastar y gastar aunque no se tenga.
-Si no se tiene, poco se podrá gastar.
-Pues se gasta, Julián. ¿Tú crees que los que hacen Cruceros tienen para pagarlos? Pues no, piden al Banco. ¿Y el que compra un piso? Lo mismo. Automóviles, chalés, joyas… todo a base de préstamos.
-De ahí la crisis que padecemos. Cuando los Bancos dejaron de prestar, se hundió la economía de muchísimas familias. Cuando los Bancos reclamaron los pagos de las letras, se descubrió la mentira de los que tanto presumían. No sé si en la historia se conoce otra época tan nefasta.
-¿A qué crees tú que algunas familias no conocieron esa urgente necesidad?
-No poco al consejo de los padres: “Apaga las luces si no las necesitas”; “guarda lo que no haga falta gastar”; “usa sólo lo necesario”, etc., y mucho a la mujer.
-¿Tiene algo que ver la mujer con la Economía?
-Más de lo que crees, Julián. Antes se decía que “hay mujeres que de un duro hacían una peseta y que otras de una peseta hacían un duro”. La mujer, antes y ahora, no lo dudes, hace o deshace la casa.

                                                                                  Francisco Tomás Ortuño,  Murcia