186) Galápagos
… -He visto a mi amigo Luis. Viene al pueblo a reunirse, como otros años, con su familia. Yo creí que nadie lo había pensado, y hasta lo escribí con aires de innovador: “¿Por qué no se juntan los hermanos con sus hijos una vez cada año?”. Y ahora veo que lo hace mi amigo.
-Todo está pensado, Rubén. Hoy, más que nunca, es necesario, que las distancias familiares son grandes y los cambios frecuentes.
-¿A qué cambios te refieres?
-Antes apenas se movían las familias y los altibajos socioeconómicos eran inapreciables; pero ahora…: “Este, por un viento favorable, es rico”. “Aquel, en cambio, de nadar en la abundancia, almuerza en comedores de Auxilio Social”.
-Yo pensaba que era para hablar de la salud.
-Es un capítulo importante pasar lista: “Rosa murió en febrero”, “Luis se volvió a casar”, “Antonia pereció en un crucero,”. “Raúl se fue a Alemania”.
En este punto, Venancio pregunta:
-¿A qué se fue Raúl tan lejos?
-Nadie lo sabe -le contesta Luis-, que las cabezas son insondables. Tú crees que piensan lo que dicen y luego ves que hacen lo contrario. No te puedes fiar, que llevamos con nosotros más conchas que un galápago: enseñamos una cara y obramos con otra.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia