lunes, 14 de abril de 2014

Domingo de Ramos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 13 abril 2014, Domingo de Ramos


Murcia, domingo, las nueve, en mi camarín. No sé por dónde irá la Procesión, pero oigo tambores y marchas que me dicen que pasa cerca. Cierro los ojos y la veo caminar por las calles murcianas. En su recorrido hay sillas para los asistentes al desfile procesional. No faltan niños que piden caramelos a los nazarenos.

La figura estelar hoy es Jesús en la “burrica”, con sus apóstoles, entre palmas y olivos, entrando en Jerusalén. “Oh ciudad, noble y leal…”, se detiene de vez en cuando para repetir su profética alocución. ¿No es una prueba más de que fue así, mantenerse igual tantos años como el primer día?

El cielo es azul sin una muestra de nubes. El viento está en calma, pero en calma calma: Los trapos que cuelgan en las terrazas duermen el sueño de los justos, como en sus mejores tiempos. Es el triunfo del Señor, aclamado por la gente. Luego, con los azotes, vendrán otros vientos y otras tormentas.

-Ahora me explico por qué llueve conforme sube la semana: Es que llora el cielo con los sufrimientos del Señor. Luego, cuando Resucita, vuelve la calma. Está claro, Fortunato, así se explica que en Semana Santa haga mal tiempo y luego, en la fiesta de los Huertos, celebre la Resurrección.



                           Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Semana Santa.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 12 abril 2014
Fragmento

-Mañana comienza la Semana Santa, Arturo, ¿qué tiempo hará?
-Ya han dicho Brasero y colegas suyos que tendremos lluvias con las procesiones.
-Por no variar, ellos sabrán por qué; los encargados del Cielo ya estarán preparando tormentas para la semana.
-En cambio para la siguiente, la fiesta de los Huertos y los zaragüelles, lucirá el sol.
-Una de dos, Arturo: o cambian la fecha de la Semana Santa o llegan a acuerdos millonarios con estos santos bromistas.
-¿Tú crees, Honorato?
-¿Qué si creo? Igual son almas de la postguerra española, cuando había tanta pobreza y se pasaba hambre, y ahora quieren desquitarse haciendo pingües negocios, Arturo. Esta vida es muy difícil de comprender en lo material como en lo espiritual. ¿Tú sabes, acaso, cómo piensan los que se van al otro mundo?


Francisco Tomás Ortuño, Murcia