jueves, 30 de mayo de 2013

Maridajes.

 Litesofía –entre literatura y filosofía-, 30 Mayo 2.013, San Fernando
            MARIDAJES
            Yo tengo un alma que no muere y un cuerpo que morirá. Mi cuerpo es la envoltura, la vasija, el recipiente. Dentro va mi alma que no sufre pero soporta los alifafes de su envoltura. No sólo soporta y acepta sino que los respeta y alivia en lo posible. Le ha tocado en suerte ese cuerpo de por vida y, como en el matrimonio, deben ambos formar unidad y ayudarse en los contratiempos. No es resignación la postura adecuada; debe ser convicción de que son el uno para el otro por voluntad superior.
            Mi alma y mi cuerpo forman un maridaje indisoluble. Los dos son uno y se ayudan en simbiosis perfecta. El cuerpo recibe consejos del alma; y ésta, por su parte, ve, oye, viaja y conoce a través de su cuerpo. ¿Cabe el divorcio en esta unión? Sí, pero con la separación los dos se destruirían. Un alma que sienta aversión por el cuerpo que le tocó en suerte por enfermo, deforme o feo, siempre andará triste, mohína,  apenada. Un cuerpo que no atienda los consejos de su compañera, vivirá desaseado, solo y triste. El hombre y la mujer nacieron para vivir juntos y ayudarse mutuamente. El cuerpo y el alma lo mismo.

   Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Sigue lloviendo.

Aquí corté la hebra Sigo a las siete de la tarde. Como dijo Mónica, el tiempo es inestable: igual sale el sol que llueve. Mamá está preparada para que una compañera la recoja. Esta vez van al Limonar. Lo habré contado. En una ocasión íbamos al Llano unos amigos a pasar unos días de Ejercicios, y llovió tanto en el camino que tuvimos que parar debajo de un puente. El limpiaparabrisas al máximo y no podíamos ver la carretera.
Ahora  sigue lloviendo. ¿Será una broma del santo encargado de mandar la lluvia? Si supiera, le pedía al Señor que lo cambiara. Que en la vida y en el más allá, hay que ser serios en lo que hagamos. Un médico es uno en la consulta y otro en su casa; un profesor no debe comportarse igual delante de los niños que a solas con su mujer; un portero de fútbol no debe dejar pasar el balón si puede pararlo. Y un encargado del Altísimo para llover la Tierra, no puede jugar a llover cuando salen las procesiones, cuando cenan los huertanos en el Malecón o van al Limonar unas mujeres de Ejercicios.
-Tiene que haber Democracia, Leonardo, y no molestar al vecino si no hace falta.
-Nunca, Froilán, debemos incordiar a nadie y menos perjudicar. Que estas lluvias a destiempo, y más acompañadas de granizo, pueden acarrear la ruina de una familia o de un pueblo. Si es graciosillo el encargado, por no llamarlo de otro modo, y descarga cuando la uva está de coger, o los melocotones,, los albaricoques o las peras, en unos minutos se lleva el trabajo de un año. ¡Vaya gracia! Yo si pudiera, llamaba al Dueño del mundo y le pedía que cambiara al santo de las lluvias y las tormentas, que ya está bien. Si estas mujeres no val al Limonar, pueden ir otro día; pero las bromas frutales son más serías. 


Francisco Tomás Ortuño, Murcia

Estribos.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 29 Mayo 2.013, San Félix
            ESTRIBOS
            Debemos controlar los nervios. Cuando se pierden "los estribos" se pueden cometer acciones que luego nos pesaría haberlas hecho. Las personas emocionales, excitables, sobre todo, deben llevar mucho cuidado. La vida de relación es difícil si no nos controlamos. Hasta dentro de la familia hay que cuidar que no se suelten los nervios. Aunque nos toque perder, debemos contenernos. A veces es difícil. El manojo de nervios pugna por soltarse y saltar. Pero debemos seguir sujetándolo con fuerza. Si te provocan, huye; si te molestan, suelta la carcajada; si te fastidian, disimula; si te joroban, da la espalda. Lo último es dejar los nervios sueltos, dejarse llevar por ellos. La verdadera diplomacia es mantenerse sereno, dueño y señor, con los nervios bien amarrados.
            La sociedad hoy ofrece mil situaciones conflictivas a cada paso: el vecino que grita, la música que molesta, la palabra que compromete, la propiedad que se cuestiona, que si has mirado así, que si has dejado de mirar... Difícil andar por el mundo con los nervios templados. Y sin embargo poco tan importante como "no perder los estribos" en la casa, en la calle, en la oficina, en la escuela, en el bar, en el campo.
            Cuando se aprende a dominar los nervios, cuando uno es dueño de si, pasado el conflicto que podía desatarlos, nos alegramos infinito de haber salido airosos del trance. En ese dominio o abandono puede estar la diferencia entre las personas. ¿Tú has visto conducir un coche por quien no domina el volante? Lo mismo ocurre con nosotros. Un coche debe ser totalmente gobernado por su conductor, no al revés. Si el coche te lleva a ti, el desastre es previsible. La persona que no se controla a voluntad es como llevar un coche sin mandar en él.
            ¿Se enseña en la escuela a controlar los nervios? Me temo que no. Se aprende por experiencia. Otra asignatura pendiente. El control de nuestros nervios es importantísimo en la vida de relación. Saber pasar, saber afrontar serenos situaciones difíciles, es de capital importancia.

Francisco Tomás Ortuño, Murcia