Litesofía –entre literatura y filosofía-, 26 abril 2014
Santana de nuevo, las once y media, en el comedor otra vez.
-¿Es que no te has movido?
-Un mundo de cosas en medio, Evaristo. Entre dos llanuras, un tsunami de acontecimientos.
-Cuenta, cuenta, soy todo oídos.
-Terminaba de escribir lo que precede y, tal vez como castigo a mis perversos pensamientos, que así son las cosas a veces, que no te explicas cómo llegan ni por qué ocurren, pero que suceden y te dan que pensar; terminaba de escribir, como te decía, y sonó el teléfono.
Era Lina para decir que el coche se le había parado en mitad de la autopista; y eran las diez de la noche en todos los relojes de España, según la nueva hora desde el mes pasado. Lina, que es más valiente que el Guerras –no sé a qué guerras se refiere- y sabe más que Lepe el de los chistes, llamó a su Compañía para dar cuenta del malhadado suceso y que le mandaran una grúa, según lo acordado al firmar la póliza –que no paliza- tras haberse decidido por ella entre un abanico de la competencia.
Cuando volvió a llamar fue para decir que bajara a recogerla a la Estación de Autobuses, que allí me esperaban el gruista -¿es así como se llama al que conduce una grúa-, el coche averiado y Lina. El resto te lo puedes imaginar: bajé con el Skoda, subimos Lina y yo, y el que trajo a Lina
siguió su camino con grúa y coche a dormir en Cieza.
Hoy, como te puedes suponer, muchas llamadas aquí y allá, relacionadas con lo mismo. ¿A qué taller llevar el coche? Esa era la cuestión clave del problema para que la grúa terminara su periplo. Francis -¡qué bueno compartir las cosas que nos suceden con los hermanos!- era partidario de llevar el coche a la Peugeot; Miguel a los talleres de la Fica, y Pascual a Garrido Peñalver.
Vistos pros y contras, Lina se decidió por este último. Llamó de nuevo, repitió la misma explicación por centésima vez, y, por fin, volvió el enfermo a manos de la Compañía, que quedaba depositaria para llevar el coche a los talleres para su reparación correspondiente.
He presenciado como testigo de excepción, cómo funciona hoy la sociedad con los nuevos medios tecnológicos que van apareciendo: una conversación entre personas de Madrid, de Jumilla y de Murcia capital al mismo tiempo, con el móvil. “Si su llamada se refiere a siniestro con coche, marque uno; si es con moto, marque dos; si se refiere a un incendio, marque tres. Así se van delimitando campos hasta que te contesta quien puede resolver tu problema.
El caso es que sin moverte de tu silla, resuelves la gestión. ¿Qué hubieran tenido que hacer nuestros próximos ancestros? No quiero decir los padres sino nosotros mismos, que aún vivimos. Yo hubiera dormido en el coche por no llevar el móvil encima, cosa que no ocurre con los jóvenes, que no dan un paso sin hablar con él y que forma parte de su indumentaria como la ropa que llevan puesta.
De estos artilugios me lo creo todo desde que un grupo de personas, como si estuvieran en una mesa camilla al calor del brasero, hablan y cuentan chascarrillos que los demás celebran y responden. Pero lo gracioso es que uno está en América, otro en España, otro en Moscú y otro en Madagascar. No hay distancias ni lugares a donde no puedan llegar. Creo que se llama “guasap” o algo parecido.
Litesofía entre literatura y filosofía-, 27 abril 2014
Santana, las doce y enjaulado. Me justifico, que con el viento y aquí merece una explicación: He venido a mi querida y abandonada jaula, con telarañas en los rincones y mochas de pinos por todas partes, porque la casa está tomada.
-¿Por la familia?
-No, no son mis nietos con sus padres, ni limpiezas que se pudieran pensar. Es Paloma Gómez Borrero en la tele, que habla por siete, como una cotorra. ¡Qué hacer entonces?
-A ver si te aclaras.
-Hoy es el gran día en Roma con la canonización de dos Papas de una tacada.
-¿Dos Papas a la vez? Eso no se había visto nunca.
-Pues ahora sí: El Papa Francisco, ayudado por el emérito Benedicto XVI, va a hacer santos de una vez a Juan XXIII y a Juan Pablo II.
-¡Qué atrevimiento, Isidoro!
-Así deben obrar hoy los Papas, Anastasio, con valentía, con osadía, con atrevimiento. Tiempos nuevos, cosas nuevas. ¿Van a seguir encerrados como antes de Juan Pablo II? Ya empezó Juan XXIII con el Concilio Vaticano, que fue pensado y hecho. Un Concilio para renovar la iglesia, para airear las arcas del pasado. “¿Misas en latín?”: Ahora Misas en castellano. “¿Velos en la cabeza?”. Fuera los velos. “¿Misas de espalda a los fieles?”. Misas de frente. Y así. Creo que los dos se han ganado el título de Santos que les otorga hoy el Papa Francisco.
-Y claro, mamá no quiere perderse la ceremonia. Hoy el comedor está tomado por la Plaza de San Pedro de Roma. Miles de peregrinos de todo el mundo han acudido a la Misa que se celebra. Mamá no parpadea. Sigue cada momento de la ceremonia como miraba Santa Teresa el Crucifijo y levitaba, quedando suspendida en el aire. Le encuentro tal parecido que me da miedo por si la viera despegarse del sillón con su brazo en cabestrillo. ¿Qué sentirán estas almas? ¿Qué arrebatos de amor las moverá?
Ayer me atreví a decir que cómo habiendo televisores, que llevan la imagen a todos los países del mundo, van a Roma de todas partes a la ceremonia de la canonización. Me miró con asombro por no decir otra cosa. Algo así me pareció ver en su mirada como la de Jesús en la Cruz diciendo: “¡Padre, perdónalos, que no saben lo que dicen!”.
Estoy entre dos frentes: el viento arrecia y sigo oyendo a Paloma. ¿Qué hacer? Tendré que dejar la escritura sin acabar los pliegos que me impongo cada día. Hasta mañana.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia