Litesofía –entre literatura y filosofía-, 25 abril 2014
Murcia, viernes, las nueve de la mañana, en mi camarín. Ángel y familia partieron de nuevo a la ciudad del Turia.
-Pero las fiestas siguen en Murcia, que los Huertos están abiertos todavía y la gente acude a tomar churros con chocolate por las mañanas y pan con longanizas por la noche. Toda la semana por no ser menos que las procesiones.
-Este año no se podrán quejar con el tiempo. Hacía más de veinte años que no se portaba así.
-Touchons du bois!, que dicen los vecinos. No cantemos victoria hasta el final, que igual mandan un cambio repentino. Yo no doy un euro por lo que no he visto, ya lo sabes.
-¿Ni aunque lo diga la máquina del tiempo?
-Ni aunque lo diga esa máquina. La del futuro no la quiero, te lo dije; la del pasado, poco puede decir que no sepas. Ayer, mi hermano me mandó en un Correo mañanero, algo relacionado con otra máquina adivinadora. Le contesté que se parecía a otra. Y es que lo que pensamos no es privativo de una persona: puede ser de muchos a la vez. Como si hubiera una cabeza pensante en el planeta, repartida en tantas “cabecillas” como personas hay en el mundo. Como el Sol que alumbra todos los rincones del Planeta. ¿Puede algún pueblo o nación presumir de alumbrarse con otro sol?
-¡Vaya semana que llevamos de fútbol, Julián!
-Son partidos de la Champion League, Fortunato.
-Anoche el Sevilla ganó al Valencia por dos goles a cero.
-Hoy el fútbol no es lo que era antes, cuando cada jugador, en solitario, quería llegar a la portería contraria; ahora es otra cosa: con el tiqui taca que emplean como juego de bolillos en el campo, pueden hacer milagros.
-¿El futbolista nace o se hace, Julián? ¿Tú qué crees?
-Pienso que el futbolista nace y no se hace, Fortunato. Si no nace, no puede hacerse por mucho que quiera; y si nace llegará sin entrenar. Como tiene tanto porvenir el fútbol hoy, los padres se fijan mucho en cómo tocan sus hijos la pelota. Pueden tener una mina en sus pies o no tenerla. Si hay plomo no pueden sacar oro por mucho que hurguen.
-¿Qué barrio, pueblo o ciudad no tiene “exploradores” para descubrir talentos? Hay Clubes que mandan por el mundo a expertos para encontrarlos. Cuando dan con un Messi, Ronaldo, Pelé o Maradona no lo sueltan. Dan dinero a sus padres y se lo llevan a casa. Son la cantera del equipo para cuando sean mayores. Es uno de los negocios más rentables de hoy. “Este tiene maneras, al saco”.
-No veo mal sino todo lo contrario, que los Clubes tengan esa avanzadilla o vanguardia por el mundo con la misión de hallar valores para su Club. Muchos jugadores negros de equipos punteros habrán salido así, para envidia de sus paisanos y compatriotas. ¿Quién puede tener más interés en jugar al balón y meter goles que un joven de estos países donde hay tanta necesidad?
-¿Qué pensarán de nuestro tiempo dentro de mil años, Julián?
-Como nosotros de los circos romanos, poco más o menos, Fortunato. Cada época tiene su peculiaridad: hoy los coches, ayer los caballos y mañana los aviones. Estos jugadores del balón no pueden descuidarse, que hay más en el banquillo para sustituirlos a la más mínima que hagan. Malo sería que lo sustituya el entrenador dos veces seguidas, que lo venden como vulgar chatarra a otro equipo inferior.
-Ahí veo yo el peligro de estos jugadores, Julián, que si no triunfan, ¿en qué acaban sin otra preparación que en lo que fracasan?
-Vamos a dejarlo por hoy, Fortunato.
Francisco Tomás Ortuño, Murcia