viernes, 14 de febrero de 2014

San Valentín.

Litesofía –entre literatura y filosofía-, 14 febrero 2014, viernes

Fragmento

-Murcia, las nueve, San Valentín, “El día de los enamorados”.
-¡Vaya cuento filipino que se traen los grandes almacenes!
-Sí, que más que el día que dices es el de los comercios: Deme una corbata; a mí unos zapatos; yo quiero este perfume… Y los organizadores se rien viendo como caen en su trampa los cándidos clientes.
-No está mal que se dedique un día a manifestar el amor, cariño, afecto, ternura o devoción a otra persona. Peor sería lo contrario.
-Este amor valentino es solo de pareja. No incluye al amor filial ni fraterno. Esos tienen otra fecha.
-Hay restaurantes que hilan más fino, Celedonio, y celebran el amor y desamor; los que van y los que vuelven; bodas y rupturas.
-¿Celebran una unión?
-No, una separación.

-Yo, Martín , propondría a estos centros comerciales celebrar el “Día de los gatos”. No lo diré fuerte por si me copian.
-¿Por qué no quieres que te copien la idea, Braulio?
-Porque si tal ocurriera, mi mujer sería la primera en ir a comprar el lazo más lindo que vendieran.
-Que fuera el “Día de las mascotas”, que abarcaba a otros animales: perros, hánsters, peces, pájaros, serpientes, tortugas, etc.
-¿Cómo no lo habrán pensado, habiendo tantos bichos como casas.
-¡Hombre, no te pases!
-Antes no, Guillermo, pero hoy pocas viviendas no tienen mascota. Creo que pasará a la historia nuestro tiempo como el siglo de las mascotas. Los veterinarios pasaron de tener necesidad a ser personajes de leyenda: “Venga a la consulta el mes que viene, a ver si le puedo atender”.
-Esa época debe estar acabando: muchas son abandonadas en los viajes a su suerte.
-Doble equivocación: cuidarlos tanto y dejarlos en la estacada luego.
-Pero aún queda fuego para que existiera ese “Día de las mascotas”: Un collar de plata para mi Lulú; un abrigo de lana para mi Chuchito de veinte centímetros de largo por ocho de alzada; una jaula dorada para mi periquito, etc., etc.


Francisco Tomás Ortuño, Murcia